(3) De Ambos Lados del Atlántico: Diáspora Sefaradí en Africa Occidental y Caribe en el Siglo XVII

Tercera Parte

Surinam y Guyana Británica. El primer registro de presencia judía en lo que en su momento se llamó la Costa Salvaje data de 1639 de judíos provenientes de Recife previa a la revuelta de Veyra Llegaron a esta colonia escapando deudas en Recife y buscando nuevos horizontes comerciales. Cayenne, en la actual Guayana Francesa fue su primera escala, donde a los pocos años la comunidad organizó la Guardia Nacional de Defensa para ayudar a proteger esa ciudad de futuras invasiones francesas, que eventualmente habrían de tomarse la ciudad y consecuentemente eliminar cualquier rastro de vida judía, no sin antes hacerle firmar a los franceses que respetarían la presencia judía, cosa que no se dio y todas las propiedades judías fueron saqueadas y destruidas. Pero antes de ese fatídico momento, para 1659 La Dutch West Indies Company permitió la construcción de la sinagoga, lo que dio impulso a que los ingleses hicieran lo mismo 6 años después en Surinam (que en ese momento estaba bajo su dominio).



Sinagoga y tumbas en Paramaribo, Surinam

En 1667 se construye la primera sinagoga, Kahal Kadosh Braja veShalom. Treinta años después lo registros hablan de 570 judíos administrando más de 40 plantaciones y poseyendo más de 9.000 esclavos. Dato curioso, y que se repetirá en algunas islas del Caribe, es que como resultado del celo comercial que la mayoría gentil profesaba, la comunidad judía de Surinam fue confinada a vivir en un ghetto en 1767.


La primera Ketuba está fechada en 1642. En un irónico pasaje de la historia, Holanda decide ceder en truque a los ingleses Nueva Amsterdam (luego conocida como Nueva York) por más terreno en las Guyanas (Guayana Inglesa). Eso lograría que judíos ingleses y holandeses, sefaradim y ashkenazim se reunieran por primera vez en American y juntos organizaran la comunidad judía de Guyana en Thorarica, su primera capital, y más tarde en Cassipoera (donde aún quedan algunas tumbas). Para 1652 llegarían al Esequibo, Barbice y Fort Kykoveral, y especialmente a un lugar llamado Pomeroom (Pouroma) y que bajo dominio Ingles se llamó Nueva Middlesborough. Curiosamente, en el mismo año en que los ingleses aprobaron de la sinagoga en Paramaribo, también destruyeron la comunidad judía en Pomeroom en la actual Guyana Britanica y de donde viene la tradición sefaradí de preparar “Pomeroon Mousse Pie” hecho con chocolate, vainilla y almendras, los productos representativos de la zona. Buena parte de los judíos ahí llegaron curiosamente de Livorno, en Italia, muchos de ellos marranos reconvertidos al judaísmo ya en America. De 1657 se tiene el registro de la importación de la primera Torah llegada desde Amsterdam. Además, también de esas fechas es que se tienen los primeros registros de judíos ingleses, varios de ellos curiosamente ashkenazim. En 1662 se funda Jodensavanne, la más representativa colonia judía de la zona y la mayor comunidad agrícola de su tiempo, alejada del mar y por ende de la intensa vida comercial del Caribe. Hoy quedan apenas las ruinas de un maravilloso pasado de la que llego a llamarse “Jerusalem sobre el Rio”, donde vivieron familias con apellidos como Fernandez, da Costa, Cotinho, Lions Arons, Robles y Emmanuels.



Tumbas en la selva. Jodensavanne, Surinam

En 1667 se construye la primera sinagoga, Kahal Kadosh Braja veShalom. Treinta años después lo registros hablan de 570 judíos administrando más de 40 plantaciones y poseyendo más de 9.000 esclavos. Dato curioso, y que se repetirá en algunas islas del Caribe, es que como resultado del celo comercial que la mayoría gentil profesaba, la comunidad judía de Surinam fue confinada a vivir en un ghetto en 1767. Para 1860, la comunidad de Jodensavanne cesará de existir y en general, la comunidad de Guyana comenzará a diezmarse consecuencia de la piratería, la caída de los precios mundiales del azúcar, y por la violencia generada por las rebeliones de esclavos libertos. En la actualidad quedan no más de 200 judíos en Surinam quienes hace pocos años donaron el interior de su sinagoga al Museum of Jewish Arts and Life en Israel.


En 1735 se contruyó la sinagoga Ashkenazi, Neve Shalom, que hoy funciona como una oficina de software y apenas destaca su inconfundible estilo holandés, similar al de su par sefaradí a par cuadras de distancia. Muy tirantes fueron las relaciones entre ambas comunidades, al punto de que la comunidad sefaradí hizo lobby para que sus hermanos ashkenazim sólo pudieran servir en la retaguardia de la milicia nacional. Además, los estatutos de ambas vetaban los matrimonios “mixtos” que se castigaban con la expulsión del varón. Existe la evidencia de un Samuel Haim de la Parra quien, expulsado de la sinagoga sefaradí, acudió al Gobernador de Paramaribo para anular la Sección 26 del Artículo 5 de las Haskamot de la Comunidad Judía Portuguesa. El Gobernador juzgó a su favor y los Parnasim sefaradíes tuvieron que rehabilitarlo. Sorprendente es que, oficialmente, sólo hasta hace unos 20 años es que dicha prohibición de matrimonios fue levantada.


Para 1737 existían 401 plantaciones a lo largo de diversos ríos en Surinam y de ellas 115 estaban en manos de judíos. Por ejemplo, la Hacienda SUcot era de Cardozo Beaeza, Beersheva era de propiedad de Abrahams Mesa, Gilgal era de Arrias, Goshen I de Gabai Far y Goshen II de Sanchez, Haran era de da Pinha, y Nahamu era de un señor Henriquez de Granada. Existen acusaciones que se le hacían a estos hacendados porque al darle libres tanto el sábado como el Domingo a sus esclavos, o liberarlos después de 49 años de servicio en su Jubileo, generaban la envidia de otros esclavos y sus amos blancos se preocupaban por el mal ejemplo. A tal punto llegó ese mejor trato, que para principios del siglo XVIII se organizó la comunidad Darjé Yesharim, constituida exclusivamente por esclavos negros judaizantes. Irónicamente, fue para esa época también, que el pillaje de “Bush Negroes” (o esclavos escapados) terminó por acabar con la comunidad judía en Jodensavanne. De Brasil incluso existen Autos de Fe contra esclavos negros de hacendados judíos por judaizantes.


En Curaçao queda la sinagoga en uso continuo más antigua de América (1692), la Mikve Israel Emanuel, famosa por su piso en arena para oficialmente recordar la travesía del desierto pero que en la práctica servía para camuflar el ruido dentro del recinto y evitar así posibles problemas con la mayoría cristiana. Para 1756 ya habían logrado importar arena de Safed. Su cementerio Bet Hayim es también el más antiguo del continente. De Curaçao recibiría Bolivar apoyo estratégico en su gesta libertadora de parte de Mordejai Ricardo (momento inmortalizado en un cuadro que debe estar en las oficinas del CCH). Más adelante, de ahí también llegarán al continente familias de renombre, autoras de los capítulos más sobresalientes de la vida económica, política y cultural de nuestra parte del mundo desde el siglo XVII y hasta la fecha como son los Capriles y Maduro (famosos en Venezuela), del Valle (en Panama), Isaacs, Santodomingo, Caro, Alvarez-Correa, Cortissoz, Jessurun, Pinedo, Sourdis, Juliao, Roig (como el vallenatero), Lopez Penha y Curiely tantos más.


Con piso de arena queda también la sinagoga de St Thomas, Islas Vírgenes Americanas y que data de 1833. Visitándola hace 30 años, después de dirigir los rezos de Kabalat Shabat, y luciendo un revolver en el tobillo, su rabino nos sugirió un fabuloso restaurante de mariscos. Posiblemente hubiera sido él mi rabino si mi papá se hubiera decidido por afincarse en esa isla después de haber tenido su negocio en San Andrés.



Primer cementerio judío de Curacao


Barbados. Un año después de ser colonizada por ingleses, los primeros judíos de Recife hicieron su arribo a esta isla en 1628 y para 1654 la primera sinagoga, Kahal Kadosh Nidhei Israel sería fundada. Barbados se convertiría en el primer territorio británico en conceder total igualdad de derechos a sus judíos e irónicamente también para 1668 se convirtiera en una de las primeras en organizar ghettos como respuesta al celo por los nexos que tenían los judíos con sus paisanos en la rival Surinam holandesa. Una segunda sinagoga, Shemah David, se fundaría en 1679 para acomodarle vida de una comunidad con ya más de 300 feligreses dedicados principalmente al comercio y al cultivo de azúcar y café. Las leyes de segregación comercial a judíos durarían en pie hasta 1820 lo que eventualmente degeneraría en desaparición de la comunidad para finales del siglo XIX.


Hoy en día volvieron judíos a establecerse en la isla con el típico comercio insular, básicamente judíos ashkenazim de Estados Unidos quienes retomaron el uso de la sinagoga de Bridgestone, ubicada en Synagogue Lane, y donde promueven paquetes para bodas tropicales a judíos de recursos. Horas antes de visitarla, el recinto dio cabida a un bar mitzvah de un joven de Winnipeg, Canadá. Curiosamente, debajo de nomenclatura de la calle donde claramente se lee “Synagogue Lane” hay otra loza que dice claramente “Jesus is coming”. Cuando visite esta sinagoga, tuve el placer de conocer al señor Celso Roche, un mulato descendiente de estos últimos judíos de Barbados. Me mostró la recientemente descubierta mikvah y visitamos el cementerio que curiosamente rodea todo el predio de la sinagoga. De particular interés anecdótico esta la tumba del pirata Yaakov Meshiaj, adornada con calaveras y tibias cruzadas.



Cementerio dentro de lso predios de la sinagoga de Barbados


Otras comunidades: En otras islas, judíos sefaradim dejaron su rastro en haciendas y mansiones agrícolas, sinagogas, cementerios o tumbas en lugares como Nevis, Martinica, Guadalupe, Haiti, y principalmente en Jamaica de donde queda en pie la sinagoga Shaare Shalom, fundada en 1655. La historia judía en la isla narra entre otras las vidas de piratas judíos residentes de la famosa Port Royale, como el famoso Moises Cohen Henriques, y donde un nieto de judía se convirtió siglos después en el ídolo máximo del reagge, un tal Bob Marley.


Llegó a haber también una triste comunidad en la isla de Tobago, lejos del centro de control en Puerto España (Trinidad) a donde curiosamente llegaron judíos de Livorno y de Orán (Argelia) bajo el gobierno administrativo del “benévolo dominio de los Duques de Courtland en Letonia (Latvia)”. Efectivamente, este país del Báltico alcanzo a tener efímera presencia en el Caribe, prinicipalmente en la Isla de Tobago. Hoy en día aún se puede apreciar un sencillo monumento que recuerda que durante el periodo comprendido entre los años 1639 a 1693, holandeses, británicos, franceses, judíos, Caribes and Gambianos (Senegambia) formaron un “International Settlement of Free Men”. La comunidad fue varias veces asolada por diversos piratas y flotillas europeas hasta extinguirse for física inanición a finales del siglo XVII.


Curiosamente, uno de los efectos de los pogroms cosacos de Chmelnitsky a los que hice alusión anteriormente, fue el surgimiento del movimiento mesiánico (y catastrófico) de Shabetai Zvi, que bien puede ser tema para otro artículo. Pero lo genuinamente valioso para este relato es que como consecuencia de la histeria colectiva que el Sabateanismo causó en muchas comunidades, la colonización en Tobago habla de judíos marroquíes quienes fueron expulsados de sus tierras por su histeria mesiánica, y encontraron refugio en Tobago junto con sus similares de Orán.


En su dispersión, judíos llegaron también a Coro, en Venezuela y anteriormente incluso a la isla de Tucacas donde en 1715 fundaron una comunidad y dos años después ya tenían sinagoga. Para 1720 la misma ya había sido destruida y sobre sus ruinas una misa fue “celebrada”. Esas mismas oleadas trajeron a tierras colombianas a judíos a lugares como Riohacha, Santa Marta, Barranquilla, Colon y Panamá.


De Barbados llegaron judíos a Charleston, Carolina del Sur donde fundaron en 1664 la hermosa sinagoga Beth Elohim, quizás la más grande y monumental de todas. Ahí tuve el honor de una aliyah durante shabat acogido por una comunidad reformista, principalmente ashkenazi y liderada por una mujer.


En Providence, Rhode Island fundaron la Touro Synagogue en 1658, en Filadelfia erigieron la sinagoga Mikve Israel en 1679 y finalmente la Bevis Marks, de 1698, en Londres. Estas comunidades tienen el enorme mérito de ser las primeras en asentarse en lo que llegará a ser el país que mejor nos ha recibido durante nuestra diáspora, cuna hoy de la mayor comunidad judía fuera de Israel. Fueron estos judíos los que desarrollaron el cultivo del azúcar, y de tanto potencial comercial y fabril que hicieron de estas colonias lo que sería la siguiente potencia mundial. En las buenas relaciones que estos judíos sefaradís pudieron forjar con las élites protestantes de las colonias se encuentran cimentadas las bases de la gran alianza ya de siglos entre los pueblos judío y americano, quizás la más significativa en la milenaria historia de nuestra diáspora.

Ultimas Palabras

Como ya había aprendido mi lección sobre historias judías en cualquier rincón del planeta, opté por esperar a regresar de estos viajes para acumular fotos, editarlas, y hacerme quizás a más historias y anécdotas. Raquel Goldschmidt varias veces me sugirió lanzar de una vez los artículos, pero obstinadamente me rehusé. Obstinada pero acertadamente. Durante mi viaje por las Guayanas en los días de Pesaj, pensé dedicarle tiempo a rematar estos artículos. Total, lo único que me faltaría por visitar antes de que salgan estas líneas sería la sinagoga de Curaçao, pero no creía que esa me fuera a aportar algo que hubiera considerado antes.


Ahí estábamos sentados en una elegantísima mesa, en la mitad de selva, una señora Levine, otra señora Rothstein, y un Goldstein de Bogota, hablando sobre nuestra historia milenaria, sobre nuestras tradiciones, sobre las recetas para hacer “tsimes” en Pesaj con frutas selváticas, y cocinando una delicioso Matzo Brie con la última caja de Manishewitz que me quedaba y rompiendo Pesaj con un plato de arroz y fríjoles.

La última noche de Pesaj llegue después de tres horas de carretera amazónica y dos horas en chalupa por el río Rapanuni, al campamento de Karambanú, al sur de Guyana y cerca de la frontera con Brasil. Ahí, después de ver caimanes, nutrias, culebras y victoria regias, en un caserío con malokas indígenas bien bonitas me senté a cenar con los dueños del refugio y los tres otros turistas que ahí estaban. Salvador es un guyanés de familia de origen portuguesa quien administra 150 kms2 de finca. Su esposa de hace tres años, Andrea, es una neoyorquina a quien el amor la llevo a la selva. Polly es una admirable señora ya mayor quien aún en silla de ruedas eléctrica, se adentra en la selva a ver sus pájaros. Ahí estábamos sentados en una elegantísima mesa, en la mitad de selva, una señora Levine, otra señora Rothstein, y un Goldstein de Bogota, hablando sobre nuestra historia milenaria, sobre nuestras tradiciones, sobre las recetas para hacer “tsimes” en Pesaj con frutas selváticas, y cocinando una delicioso Matzo Brie con la última caja de Manishewitz que me quedaba y rompiendo Pesaj con un plato de arroz y fríjoles. Salvador comenzó a relatarme historias que desconocía de la colonización judía en Guyanas y que he incluido en estos relatos, y de su biblioteca en la maloka me entrego copia del libro que les relaciono al final de la bibliografía y que me quedé leyendo hasta la medianoche bajo mi mosquitero y con los murciélagos revoloteándome encima. Un momento mágico para imaginarme cómo habría sido para nuestros paisanos llegar y colonizar entre indígenas las selvas de Africa y Suramérica hace 400 años.

Bibligorafía:

- Cape Verde Jewish Heritage Project

- The Forgotten Diaspora, Jewish Communities in West Africa and the Making of the Atlantic World. Peter Mark y Jose da Silva Horta

- NIdhei Israel Museum, Barbados.

- Virtual Jewsh Library (Recife, Barbados, Jamaica, Surinam)

- Wikipedia photos (Jews of Timbuktu, Synagogue of St. Thomas)

- Youtube (synagogue of Paramaribo)

- Anotaciones de viajes en cada uno de los lugares mencionados

- The Jewish Nation of the Caribbean – The Spanish-Portuguese Jewish Settlement in the Caribbean and the Guianas, by Mordechai Arbell


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Radanita (en hebreo, Radhani, רדהני) es el nombre dado a los viajeros y mercaderes judíos que dominaron el comercio entre cristianos y musulmanes entre los siglos VII al XI. La red comercial cubría la mayor parte de Europa, África del Norte, Cercano Oriente, Asia Central, parte de la India y de China. Trascendiendo en el tiempo y el espacio, los radanitas sirvieron de puente cultural entre mundos en conflicto donde pudieron moverse con facilidad, pero fueron criticados por muchos.

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