Banalización de la Shoa y diferencias con otros conflictos, incluido el colombiano

Actualizado: 17 de dic de 2020

Tercero de la serie como resultado del paseo de viajeros extremos internacionales que organicé a Marquetalia, con el apoyo y participación del viceministerio de turismo, el ejercito y la policia nacional, las FARC, las comunidades de Planadas y Gaitania, el resguardo indigena Nasa, las Naciones Unidas y un grupo de periodistas de Red+ Noticias y Netflix. Para contextualizar mejor la lectura del artículo siguiente, recomiendo los dos anteriores, Cenando con Timochenko y Post-cena con Timochenko, Cuando Amainan las Aguas.



marzo, 2020

Siguiendo con la discusión y unas ampollas que ha levantado mi acercamiento a las FARC, quisiera aprovechar este espacio para explicar algunos puntos de vista sobre por qué FARC y Nazismo son cosas aparte y quienes las asemejan caen en el error de banalizar a la Shoa. Son ellos precisamente quienes le dan munición al enemigo con esas tristes comparaciones apresuradas. Para quienes comieron enteras las falsedades expresadas en el artículo de Eichmann en Colombia y han expresado (o no) su repudio por un acto que nunca ocurrió en los términos expresados por Ricardo Angoso, a ellos les dedico la nota al final de esta pastoral. Ahí va:



- Las FARC nunca fueron derrotadas en el campo de batalla, los Nazis sí


- El partido Nazi es ilegal; las FARC no (y en adelante, me referiré a FARC como partido político únicamente para no confundir con quienes no se vincularon al proceso o quienes reincidieron en el monte)


- Las FARC surgieron para defenderse del ataque militar de 1964. Previamente estaban organizadas para defender a unos campesinos de los ataques de chulavitas godos. Su misión fue la de derrocar al régimen e implantar un sistema Comunista en Colombia. Los Nazis organizaron el Tercer Reich para eliminarnos de la faz de la tierra. A los guerrilleros de las FARC les cabrá el título de asesinos, violadores, reclutadores de menores, terroristas, secuestradores, chantajistas y otros más, pero no el de genocidas


- Dentro de la orgía que es la violencia colombiana, el caso de la UP en los 80'´s capaz es lo más parecido a un genocidio, aunque con dimensiones y connotaciones muy distintas pues varias víctimas no eran santas palomas. Campañas sistemáticas de eliminación de una población definida no se me ocurre que hayan ocurrido en nuestro territorio, al menos como lo define la ley. Los Nazis, por definición (incluyendo la suya propia), son genocidas


- La guerra en Colombia se dio entre colombianos: entre vecinos, hermanos, socios, gente de mismo color de piel, misma religión. Desde esa óptica resulta ser más aberrante no reconciliarse entre colombianos que entre nazis y judíos.


- De arrancada, Hitler, Goering, Himmler o Eichmann jamás se sentaron a la mesa para un shabat ni se prestaron para un proyecto de reconciliación. El argumento que me acusa de ser capaz de reunirme con ellos en 1960 es absurdo. La idea expresada quizás quiso ser “Inti-midante”, quiso ofender mi “Inti-midad” pero su autora se encargó de “Inti-ficarle” a todos de dónde provienen las ideas descabelladas


- En Nurenberg los nazis no aceptaron culpas ni se arrepintieron. 75 años después, quienes se identifican con el Nacional Socialismo siguen siendo negacionistas e incitadores


- Las FARC han sido y son la inmensa minoría en Colombia, con apenas 0.4% del electorado. Alemania era Nazi, por elección popular, con apoyo popular, con apoyo eclesiástico, industrial, artístico e intelectual. Alemania fue predominantemente nazi. Las FARC, sus milicianos y familias nunca contaron ni con un punto porcentual de apoyo popular


FARC y Nazismo son cosas aparte y quienes las asemejan caen en el error de banalizar a la Shoa. Son ellos precisamente quienes le dan munición al enemigo con esas tristes comparaciones apresuradas. Para quienes comieron enteras las falsedades expresadas en el artículo de Eichmann en Colombia y han expresado (o no) su repudio por un acto que nunca ocurrió en los términos expresados por Ricardo Angoso, a ellos les dedico el corolario al final de esta pastoral

- En los últimos dos milenios jamás un ejército de judíos, gays o gitanos le declaró la guerra o se sublevó contra los países donde residían. Después del holocausto, estos grupos tampoco se han prestado a vendettas contra sus victimarios


- Un alemán nazi en 1940 matando a un judío lo hizo consciente de la identidad de su víctima. En Colombia, el gran absurdo es que muy a menudo la víctima es colateral o no tiene motivo de caer en el fuego cruzado. En el caso de la Shoa no hay términos grises a la hora de identificar responsables; el caso colombiano está lleno de culpables y de matices


- En Alemania, una vez finalizada la guerra, pocos siguieron siendo orgullosa y abiertamente nazis. En Colombia está por verse qué porcentaje de las FARC seguirá comprometida con el acuerdo de paz. ¿Acaso Tanja volverá al monte? ¿Cuántos miles seguirán en las filas de Márquez, de Duarte, de Santrich o de Romaña? ¿Los que siguen en la vida civil, haciendo empresa, escribiendo libros, acudiendo a la JEP no pueden considerarse acaso harina de otro costal?


- El pueblo alemán ha sabido hacer un mea culpa nac