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Cuidados paliativos: procedimiento ético y humanitario para el final de la vida

La práctica médica no sólo se enfoca en generar alivio físico y emocional a los pacientes diagnosticados con enfermedades terminales, sino que respeta los deseos y la dignidad como persona durante sus últimos días.

Por el rabino Fishel Szlajen

En la búsqueda de respuestas a los desafíos éticos relacionados con el final de la vida, algunos recurren a la descartabilidad de la persona repitiendo como un mantra que, otorgar la facultad legal para suicidarse asistidamente por el personal médico más la obligatoriedad de estos en implementarla, es un acto de compasión y autonomía. A pesar de que eluden las fracasadas experiencias en los países que ya han implementado el método. Otros defienden con sólidos argumentos y datos empíricos exitosos que los cuidados paliativos son la actual alternativa más humana y ética para lidiar con casos de personas con patologías terminales a la vez que resguardan la deontología profesional del personal de salud. Y ello es porque los cuidados paliativos, en lugar de centrarse en apresurar la muerte anulando al paciente, se focalizan en brindar alivio al sufrimiento y mejorar su calidad de vida cuando se encuentran en la fase final, permitiéndoles enfrentar la muerte con dignidad y rodeados de apoyo.

Los cuidados paliativos constan de una evaluación multidisciplinaria, integral y exhaustiva del paciente, incluyendo su emocionalidad, preferencias y objetivos más la de los familiares, para comprender cabalmente sus necesidades. Los equipos coordinan personal médico y de enfermería, trabajadores sociales, psicólogos, clérigos y otros profesionales, según lo demande el tratamiento holístico, personalizado, flexible y adaptable acorde a los cambios clínicos. Se focaliza en el control de síntomas para alivio físico y emocional del paciente, como el dolor, dificultad respiratoria, náuseas, estrés y ansiedad, para fomentar una comunicación efectiva, abierta y honesta entre el equipo de cuidados paliativos, el paciente y su familia, agregando opciones de tratamiento y planificación anticipada de cuidados y decisiones informadas. Además, ante el fallecimiento, se ofrece apoyo a la familia durante el proceso de duelo. Las investigaciones académicas y estudios empíricos destacan respecto de los cuidados paliativos no sólo su preponderante factor aliviador del dolor físico, abordando los aspectos psicológicos, emocionales y espirituales de los pacientes, sino también la supresión de los deseos de quitarse la vida debido a la dignidad y a la mayor calidad brindadas en sus últimos días. En este sentido, Jeroen Hasselaar desarrolla en sus estudios de cuidados paliativos una mejora significativa del bienestar del paciente respetando su dignidad, asegurando que sus necesidades sean atendidas permanentemente, demostrando ser una vía para abordar el sufrimiento en la fase final de la vida, priorizando el respeto por el balance y equilibrio de los cuatro principios bioéticos: no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia. Así, contrariamente a las alternativas eutanásicas, más apropiadas al quehacer veterinario, los cuidados paliativos se centran en proporcionar atención médica, emocional y espiritual a pacientes con enfermedades terminales, aliviando el sufrimiento y ayudando a la familia a afrontar el proceso de duelo de manera más humana y saludable.

Harvey Chochinov, en su estudio sobre la dignidad y la esencia de la medicina, también demuestra que los cuidados paliativos son un modelo compasivo de atención y promoción de la dignidad de la persona, dado que no sólo se centran en el control del dolor físico, sino que también abordan las necesidades emocionales y espirituales del paciente y de todo su entorno familiar. Jennifer Temel, Joseph Greer y Alona Muzikansky, en sus investigaciones con pacientes oncológicos, han demostrado consistentemente que los cuidados paliativos disminuyen la ansiedad y la depresión en aquellos en situación terminal, tal como también lo demuestran Tatsuo Akechi y Toru Okuyama en sus estudios para identificar los factores asociados con las tendencias suicidas en los pacientes japoneses con cáncer en fase terminal.

La promoción de la dignidad humana es un principio fundamental en la atención médica ética, tal como lo afirma Chris Gastmans, quien ha desarrollado las bases del marco ético para la enfermería y para quien los cuidados paliativos, en respuesta a la vulnerabilidad del ser humano, respetan esta dignidad al tratar al paciente como un ser humano completo y no reducirlo a su patología terminal.

Además, los cuidados paliativos son la alternativa que más respeta y promueve conjuntamente la dignidad y la autonomía del paciente al empoderarlos participando activamente en las decisiones sobre su tratamiento y cuidado, puesto que los involucra en la planificación de su atención y brindándoles el control sobre su proceso en el final de la vida. Mucho más digno de un ser humano que su descarte tanático tratándolo como un animal agonizante.

Por ello, resulta imperativo entender la esencial consideración y promoción de alternativas que respeten la vida, la calidad de esta y promuevan la dignidad de los pacientes terminales. En este sentido, los cuidados paliativos han demostrado ser una alternativa ética y humanitaria al brindar alivio integral del sufrimiento priorizando la autonomía del paciente. Concretamente, a través de la atención médica, emocional y espiritual, los cuidados paliativos ofrecen un enfoque compasivo hacia el final de la vida, promoviendo la dignidad humana y el respeto por la autonomía del paciente al permitirles tomar decisiones informadas y morir de manera natural. Contrariamente a todo eufemismo con que se pretenda denominar la provocación prematura y dolosa de la muerte, por sí mismo o con asistencia de terceros, la cual socava la dignidad y autonomía del individuo concibiéndolo como un instrumento y no un fin en sí mismo. En cambio, los cuidados paliativos ayudan a los pacientes a encontrar un sentido y propósito en sus vidas, lo que a su vez contribuye a su dignidad en la fase final.

Organizaciones que brindan cuidados paliativos como el Movimiento Hospice en todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Calcuta, el proyecto Respecting Choices, el Estado indio de Kerala y su red de atención domiciliaria especializada, el proyecto de Hospice Pediátrico en Uganda, los programas de cuidados paliativos de Canadá, Australia y el Dana-Farber Cancer Institute en Boston son sólo algunos ejemplos de los programas exitosos que existen en múltiples y diversas partes del mundo. Estos demuestran que el alivio del sufrimiento y el apoyo emocional son pilares fundamentales en la atención médica integral, en referencia a la cuestión del final de la vida. Su trabajo ha inspirado a muchos países a adoptar enfoques similares centrados en brindar atención holística y de alta calidad a pacientes con enfermedades terminales y a sus familias, demostrando que los cuidados paliativos son accesibles incluso en entornos con recursos limitados.

El éxito de los cuidados paliativos al transformar la experiencia del final de la vida de los pacientes y sus seres queridos, reduciendo el sufrimiento y permitiendo que los pacientes transiten sus últimos días rodeados de respeto, amor y compasión, obliga al Estado Argentino bajo el Programa Nacional de Cuidados Paliativos, según ley 27.678 y decreto 311/2023, a una mayor inversión en su promoción e implementación efectiva a nivel federal para garantizar que los pacientes puedan acceder a sus prestaciones integrales, más la capacitación de profesionales y voluntarios. Sólo una comunidad comprometida con la dignidad de la persona puede hacer una diferencia positiva en los pacientes y sus familias, destinando sus recursos para el desarrollo, la concientización y la aceptación de los cuidados paliativos, en lugar de invertir en facilistas propuestas veterinarias incompatibles con la ética médica para humanos y con la debida dignidad que demanda la persona.

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