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El Kapo Altman




Por Jack Rubinstein

Quisling: El término "quisling" se deriva del nombre de Vidkun Quisling, un político noruego que colaboró con los nazis durante la ocupación de Noruega en la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, el término "quisling" se ha utilizado para referirse a cualquier persona que traicione a su propio país o pueblo en beneficio de una fuerza invasora.

 

Cuando un miembro de la comunidad judía adopta manifestaciones políticas de corte ideológico que atentan contra su propio pueblo, y estas acciones pueden ser interpretadas como manifestaciones antisemitas, el impacto emocional y psicológico en la comunidad puede ser devastador.

 

La frustración y angustia resultantes de ver a un compañero judío abrazar ideologías que promueven el odio o el prejuicio hacia su propia identidad étnica y religiosa son difíciles de expresar con palabras. Se siente como si los pilares fundamentales de la unidad y la solidaridad dentro de la comunidad estuvieran siendo socavados desde adentro y se percibe como una traición a la historia, la cultura y las experiencias compartidas del pueblo judío.


Breno Altman, es un periodista e historiador brasileño nacido en un hogar judío, miembro destacado del partido de los trabajadores, (PT), y quien en una actitud de corte ideológico se ha manifestado en varias ocasiones en contra del estado de Israel y de forma política se ha alineado con sus compañeros de fila en las relaciones que estos tienen con el lado radical del islam y con los grupos terroristas que allí habitan como Hamas y Hezbollah.

 

Desde el pasado siete de octubre, Breno Altman, asumió el rol de Quisling.  Prácticamente al unísono con las primeras noticias que nos presentaban la barbarie y el horror de los actos terroristas de Hamas; Altman inicio su campaña de justificación y derecho de Hamas a hacer lo que hizo como una reacción al sionismo y a las acciones opresoras de Israel.

 

Es en este escenario que Altman usa sus redes sociales y el apoyo de la maquinaria del partido para lograr presentarse ante el grande público como “El judío que dice la verdad” y lanza un libro cuya foto de portada acompaña este texto, “CONTRA EL SIONISMO, Retrato de una doctrina colonial y racista”.

 

He leído varios artículos y escuchado a verdaderos expertos en el tema del conflicto e historiadores de renombre internacional que han manifestado en varias situaciones la falta de vocabulario o de expresiones para referirse a ciertas situaciones que se han derivado del fatídico siete de octubre y que nos tienen hoy enfrentados a una ola de normalización del antisemitismo; actitudes como la de Breno Altman solo sirven para que este fenómeno gane tracción y justificación y en muchas de sus publicaciones en las redes sociales me he visto enfrentado a mí mismo para intentar encontrar las palabras para calificar su actitud y su falta de honestidad; de su incompresible traición a una herencia de cuatro mil años.

 

Como menciono Jack Goldstein en su texto “no en mi nombre” en relación con el “rasha” de la Hagadah de Pesaj; Hay en cada generación uno que se asoma para avergonzarnos, sin embargo, ¿que motiva esto? ¿Dónde se encuentra ese disparador de odio propio?

 

Las posturas de Altman son percibidas como verdades absolutas en relación a los judíos e Israel por ser considerado como aquel que habla desde adentro de la comunidad en su conjunto, esto puede reforzar estereotipos negativos existentes dando vida a conceptos de que todos los miembros de esa comunidad son propensos a cometer actos delictivos.

 

El cáncer puede ser un ejercicio metafórico para ilustrar cómo la traición y la deslealtad pueden propagarse y causar daño dentro de una comunidad o sociedad. Así como el cáncer puede corromper el funcionamiento normal de los órganos y sistemas del cuerpo, la presencia de un traidor puede socavar la integridad y la confianza en las instituciones y líderes de una comunidad.

 

Al igual que el cáncer puede causar daños duraderos en el cuerpo, las acciones de un traidor pueden tener consecuencias devastadoras y duraderas en la sociedad, dejando cicatrices emocionales y sociales difíciles de sanar.

 

El cáncer requiere un tratamiento agresivo y medidas preventivas para detener su propagación, la traición y la deslealtad también deben abordarse con firmeza y vigilancia para proteger la salud y la integridad de una comunidad o sociedad.

 

El Talmud enfatiza la importancia de la lealtad hacia Dios, la Torá y el pueblo judío. La traición se considera una violación de este principio fundamental y nos enseña que cada individuo es responsable de sus propias acciones y debe rendir cuentas por ellas. Los traidores que socavan esta unidad serán vistos como una amenaza para la cohesión y la fortaleza del pueblo.

 

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