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¿El mundo tiene propósito?, ¿Para que fue creado el ser humano?



Por el rabino Isaac Sitt

Estos son cuestionamientos que acompañan a la humanidad, sin embargo, para entender el propósito de la misma, es necesario asumir que fue creada intencionalmente. Si la humanidad simplemente es el resultado de reacciones químicas, difícilmente podríamos hablar de que su existencia tiene un sentido. Es por esto que las religiones, al creer que el mundo fue creado por D-os, son las que han abordado el propósito del ser humano con mayor profundidad y claridad.


El pueblo judío a través de su historia ha mantenido los valores divinos a pesar de que el mundo que lo rodeaba no los compartía. Y ha sido a través del ejemplo silencioso que el mundo ha abrazado los valores del judaísmo y los ha incorporado dentro de su esquema de valores.

Ante este escenario, el judaísmo tiene un cuestionamiento doble: identificar si la humanidad tiene un propósito y cómo es que se relaciona con el propósito del pueblo judío.

La Torá es bastante clara en este punto. Las historias de Bereshit nos cuentan acerca de comunidades o individuos que se corrompen socialmente y D-os les envía mensajes pedagógicos a través de consecuencias derivadas de sus actos. Caín, la generación del diluvio, los constructores de la Torre de Babel, entre otros, son ejemplos claros de que las expectativas de D-os sobre el ser humano son claras. El ser humano tiene que desarrollarse como individuo y como sociedad para que los valores que D-os quiere implantar en la tierra -como el valor de la vida humana, el respeto a la propiedad privada, la verdad, la honestidad, y otros- funcionen como ladrillos en la construcción de la sociedad ideal.

Por esta razón es que le fueron entregadas las leyes de Noach a la humanidad, pues estas leyes contienen reglas que, al ser cumplidas, llevarían a la sociedad a lograr su estado ideal. Sin embargo, la historia demostró que al tener toda la humanidad el mismo tipo de leyes, la posibilidad de que se corrompiera totalmente era alta, ya que en caso de una pérdida de valores, el resto seguiría el ejemplo y acabaría desapareciendo por completo.

Ahí radica la creación del pueblo judío y también la razón por la que se le dieron muchas más leyes que al resto de la humanidad. Este pueblo, al tener mayor demanda que el resto, funcionaría como conciencia moral de los demás

pueblos e impediría que la humanidad sucumbiera y se olvidara de los valores divinos.

En palabras de Rab Hirsch: “Por eso será introducido en las legiones de las naciones, un pueblo que demostrará a través de su historia y estilo de vida que el único fundamento de la vida es D-os y que el único propósito de su vida es cumplir su voluntad”.

El pueblo judío a través de su historia ha mantenido los valores divinos a pesar de que el mundo que lo rodeaba no los compartía. Y ha sido a través del ejemplo silencioso que el mundo ha abrazado los valores del judaísmo y los ha incorporado dentro de su esquema de valores.

La pregunta con la que me gustaría dejarlos es: ¿como individuo -a través del ejemplo silencioso- estoy aportando a mantener el estatus moral de la humanidad?

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