Inmerecido



Por David A. Rosenthal

A través de los años, y como un hecho histórico ya legitimado, en Colombia, divergen varias situaciones que parecieran difíciles de comprender por una mente racional, pero que, por lo general tienen un origen histórico y sociológico. Un fenómeno social en Colombia es el de lo “inmerecido”. Así es, lo inmerecido que también es lo injusto o lo inaceptable. Y, es que, en la vida nacional colombiana hay personajes que no tienen ningún merito y logran por medio de artimañas, intrigas, triquiñuelas y ardid, hacerse un lugar dentro de lo político y social, en principio, pero también en otros sectores, sobre todo el económico, pues casi siempre es ese su fin.

Es el arribismo, un fenómeno histórico en Colombia, que se remonta a la época de la colonia

Es el arribismo, un fenómeno histórico en Colombia, que se remonta a la época de la colonia de seguro, cuando los criollos o españoles no peninsulares, sin tener acceso a títulos nobiliarios y, es más, al ser rechazados incluso por los españoles ibéricos, buscaban con apuro hacerse notar de alguna forma, y la mejor manera de hacerlo fue la “independencia”. Luego todos serian doctos, y después de eso “doctores”, al no poder ser duques, ni condes, ni marqueses, ni barones.


La palabra etimológicamente viene del francés “arriviste”, que a su vez hace referencia a la persona que progresa en la vida a través de medios raudos y chapuceros. La palabra arriviste está formada sobre el verbo “arriver” (llegar). Por ejemplo, en Francia el fenómeno de arribismo tuvo su ápice en Napoleón, que, si bien era una persona llena de toda capacidad, no era ni francés, ni era miembro de la aristocracia. Sin embargo, se convirtió en francés y creo una nueva aristocracia que desciende de él. Así que, si Napoleón no era parte del establecimiento, luego su nieto Napoleón III sería el establecimiento.


Otro fenómeno también ligado a los anteriores es el de la “lagartería” como se le conoce en Bogotá a las personas que desean escalar socialmente a cuestas de lo que sea. Pero, es que, en una sociedad cerrada, tradicional, conservadora, católica y tan lejana de la España otrora poseedora de estas tierras, se crearon todo tipos de fenómenos sociales, ligados a sentimientos de inferioridad, uno de ellos la estratificación. Además, en Hispanoamérica, por lo general, está muy demarcada la diferencia social, incluso en un término etnológico.


En sociedades como las nuestras, existe racismo, clasismo, xenofobia y todo lo que sigue, derivado y ligado a un tema cultural.


El problema de la cuestión social que se convierte en un fenómeno legitimado dentro de los estamentos sociales es que permite no solo lo inmerecido, sino que lleva a la gran mediocridad como sociedad. Otro fenómeno es el de la negación y es general. Hay un rechazo por las raíces desde la elite colombiana y latinoamericana. Se puede ver en diversos aspectos ese rechazo y esa negación hacia lo propio, y esto ha causado un daño casi que irreparable a las naciones.


Seguro que, en Bogotá, en Lima, en Quito, en Buenos Aires, en Santiago, en Ciudad de México, etc., hay un daño irreparable por culpa de las malas decisiones tomadas por el arribismo mal llevado y que sigue repercutiendo hasta día de hoy, permitiendo que la injusticia y la desigualdad elija a personas como “Amlo”, Fernández, Castillo, y lo que venga para las demás naciones.


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