La Ghriba, la singular sinagoga de Djerba (Túnez)

Tema obligado cuando se habla de Túnez es la sinagoga de Djerba, tanto para quienes nos apasiona la cultura judía, como para el turista promedio que llega a disfrutar de las playas de esta isla en la punta norte de Africa. Para el caso, fueron 18 los turistas alemanes que murieron en sus inmediaciones en lo que fue el segundo atentado de Al Qaeda contra esta magnífica sinagoga, que también sufrió ataques en 1985 y 2018.


La Ghriba es un edificio blanco de dos pisos, con una fachada típicamente norafricana. Por alguna razón, el segundo piso para las mujeres fue destruido y apenas se nota maquillado; solamente se usa el primer nivel. Dentro de sus varias curiosidades, está que el sector reservado para varones terminó siendo muy inferior que el de mujeres y para accederlo toca pasar por entre las mujeres. Además, los hombres deben descalzarse, al estilo musulmán. El Aron Hakodesh está repleto con miles de shadayot de plata en agradecimiento a todos los honorables donantes. La Bima está cubierta con chales de diversos colores, pero el mayor impacto viene del intenso azul de las paredes de su interior. Sin duda, es de las sinagogas más adornadas que existen.


Los hombres deben descalzarse, al estilo musulmán. El Aron Hakodesh está repleto con miles de shadayot de plata en agradecimiento a todos los honorables donantes. La Bima está cubierta con chales de diversos colores, pero el mayor impacto viene del intenso azul de las paredes de su interior. Sin duda, es de las sinagogas más adornadas que existen.

La presencia judía en Túnez bien puede remontarse a la época del primer exilio y claramente con la llegada de los fenicios quienes fundaron Cartago. Para la creación del Estado de Israel, la población judía ascendía a algo más de cien mil almas, con un 5% de ellas viviendo en Djerba. Hoy, el 80% de los 1.500 paisanos en ese país viven en esa isla. Claramente, algo muy especial tiene este lugar. En la capital suelen hablar en francés, pero en Djerba lo común es el árabe escrito con letras hebreas, y el hebreo con pronunciaciones muy fieles al semítico original. El 80% de la comunidad es cohen y no tienen levitas. Se creen descendientes del gran sacerdote Tzadok (Quien en otras leyendas también se dice que migró hacia Egipto y construyó el Templo en Elefantina, sobre el Nilo). La piedra fundacional de la sinagoga se dice que vino de las mismas ruinas del Templo de Salomón. La tradición dice que la inexistencia de levitas se debe a que, cuando Ezra regresó a Jerusalem para reconstruir el Templo, invitó a los judíos de Cartago a regresar a ser parte del proyecto, pero los levitas se rehusaron y fueron posteriormente maldecidos por Ezra.


La Ghriba significa “La Extraordinaria”, en memoria de una dama que murió hace muchos siglos en un incendio que consumió todo a su alrededor, salvo por su cuerpo, que está enterrado en el patio trasero de la sinagoga. El fuego se desató como consecuencia de las festividades de Lag BaOmer y, es por eso que, desde illo témpore, se realiza una peregrinación a esta sinagoga en dicha fecha y que cuenta con la participación de personalidades de la política nacional y líderes religiosos musulmanes. En la actualidad, en esa fecha se desfila por las calles con una gran menora con referencias a las doce tribus y a los nombres de rabinos de Tunez, los patriarcas y matriarcas y el Nombre Santo. Tan especial es la ceremonia, que para Lag BaOmer se permite la entrada a Túnez a feligreses con pasaporte israelí, descendientes de quienes migraron de allá a mediados del siglo pasado. Curiosamente, la naciente democracia tunecina (Sí, ya Israel no puede decir que es la única de esa parte del mundo) trajo como ganador al partido fundamentalista islámico que resultó siendo bastante tolerante de la pequeña comunidad judía. Tan es así que el actual ministro de Turismo es el hijo del presidente de la comunidad de Djerba, el empresario de turismo Rene Trabelsi, tercer judío en ocupar un alto cargo público desde la independencia de Túnez en 1956.

Entre las costumbres particulares de Djerba está la de calentar jalot durante shabat sobre los hornos calientes del panadero. Además, el rabino local toca el shofar en vísperas del shabat para anunciar su llegada.


Hace cien años la comunidad de Djerba contaba con una docena de sinagogas. Hoy queda La Extraordinaria y las ruinas de otras más. Algunas abren ocasionalmente. Hay algunos restaurantes, un cementerio grande pero muy protegido y cubierto de maleza. El barrio judío de Hará Kebira cuenta con los mejores grafitis del pueblo, resultado de un concurso artístico que viene realizándose anualmente. No obstante, las buenas relaciones entre judíos y musulmanes, resalta el hecho de que justo sobre la entrada del barrio, el más grande graffiti está hecho a la solidaridad con el pueblo palestino y contra el terrorismo israelí.


De los cerca de 800.000 judíos que vivían en el mundo árabe para 1948, lo único significativo hoy son los 3.000 judíos en Marruecos y los 1.500 en Túnez. Apenas un nostálgico recuerdo de un mundo milenario que ya no existe.



Bibliografía: The Jews of Djerba: 9 Facts about This Ancient Jewish Community. B. Gordon, Mayo 20, 2018 - A tour of the community belonging to the Tunisian Jews of Djerba A fascinating visit to a pious Jewish community in Tunisia. The Jerusalem Report, Noam Ivri. Noviembre 22, 2018 - Jews and Muslims celebrate unusual coexistence in Tunisia's Djerba. Tarek Amara y Ahmed Jadallah