Nostradamus: la profecía hecha hombre

Actualizado: sep 16


Nostradamus, iGetty images.

Por David Alejandro Rosenthal

Michel de Nôtre-Dame, quien predijo su muerte, fue un hombre que gozó de una considerable fama y riqueza en vida, pero que su legado no se detendría ni hasta nuestros días. Nostradamus, como se le conoce de forma común, decía que provenía de la tribu hebrea de Isajar, es decir, la tribu de los profetas. Profundos conocimientos astronómicos e intelecto eran los atributos de esta tribu. El abuelo de Nostradamus, fue Abraham Salomón, quien además de ser médico, tenía conocimientos ocultos que revelaría a su prominente nieto. El hijo de Nostradamus luego escribiría sobre su familia y quedaría plasmado el origen en “L'histoire et chronique” de Provence, en Lyon del año 1614. Y su otro abuelo era Jean de Saint-Remy, originario de la nobleza de Provence y descendiente también de los “Caballeros de Saint-Rémy”, importante médico y consejero que le enseñó lo que se llamaban “Ciencias Celestes” una combinación de astronomía, astrología y demás ciencias místicas.


Nació en 1503 en la región de la Provenza en Francia. A muy temprana edad tuvo relacionamiento con alquimistas, cabalistas y médicos. Decidió que sería médico, para continuar con esa línea familiar. Comenzó en 1519 a estudiar Medicina, Lenguas y doctrinas más místicas en Aviñón, pero a causa de la peste negra no pudo culminar sus estudios. Luego en 1529 en Montpellier retomó Medicina pero ahora sería la peste bubónica la que le impediría graduarse como médico y también una expulsión, ya que en los años que habían pasado entre el brote de la peste y su reintegración como médico, había trabajado como boticario, cosa que no era aceptada para un futuro médico. Asimismo, en el tiempo que fue boticario, recorrió varias ciudades del sur de Francia, como Narbonne, Toulouse y Bordeaux.


Nostradamus fabricaba medicinas, también perfumes y ungüentos. “La píldora rosa” estaba compuesta de resina de ciprés, ámbar gris y zumo de pétalos de rosa. Y entre sus otros remedios creó un pócima casi que mágica, compuesta de orina de cordero, sangre de liebre, pata izquierda de comadreja sumergida en vinagre fuerte, cuerno de ciervo pulverizado, estiércol de vaca y leche de burra.

Su abuelo paterno se había convertido al catolicismo. De hecho, el apellido Nôtre-Dame (nuestra señora) hace una alusión totalmente a la virgen. La conversión se debió a un edicto del Rey Luis XI, en el que los judios debían convertirse a la nueva religión o serían perseguidos y expropiados. Tal parece que la familia continuó con por lo menos el conocimiento místico del judaísmo, como la cábala y el conocimiento de la astrología, matemática y medicina.


A Nostradamus no le hizo falta tener el título de Doctor, pues sus hechos contundentes tratando la peste, le hicieron un nombre como médico en su región, luego en todo el país y hasta en el extranjero, pues estuvo durante años en Italia también trabajando. Se dice que creó una clase de medicina llamada “la píldora rosa” con una dosis muy importante de Vitamina C y esta ayudó como vacuna contra la peste de forma visionaria, pues de la Vitamina C, se sabría hasta el Siglo XX. Además, en 1520 había recibido el título de “Maestro de las Artes”.


Nostradamus fabricaba medicinas, también perfumes y ungüentos. “La píldora rosa” estaba compuesta de resina de ciprés, ámbar gris y zumo de pétalos de rosa. Y entre sus otros remedios, creó un pócima casi que mágica, compuesta de orina de cordero, sangre de liebre, pata izquierda de comadreja sumergida en vinagre fuerte, cuerno de ciervo pulverizado, estiércol de vaca y leche de burra. Esto era alquimia pura más la conjunción de conocimientos esotéricos que tuvo gran efecto.


Sus abuelos fueron médicos de importantes cortes, como la del Conde de Provenza y la del Conde de Calabria. Tal parece que le enseñaron de matemática, geometría, física, astrología y medicina. Si bien no se pudo graduar de médico, si ejerció siempre esta labor. Fue de los pocos médicos que no solo sobrevivió a la peste negra sino que curo a centenas de enfermas. Utilizaba pociones, cremas, perfumes y todo tipo de hierbas y elementos de la naturaleza, para conjurar su alquimia médica secreta. Pues es tan así, que se ganó la fama de ser un hombre ejemplar ya en su época.


Se casó con una mujer partícipe de la nobleza del sur de Francia y tuvieron dos hijos, los cuales junto con su mujer murieron como víctimas de la peste negra. Luego de este infortunado suceso, viajó a lo largo d e Francia, Italia y Luxemburgo. Escribió su más famosa obra “Las profecías”, escritas y divididas en cuartetos rimados y alrededor de 100, que predicen los sucesos más importantes que sucederán hasta el fin de los tiempos. Las “centurias proféticas” como les llamó, están llenas de códices y hay un juego de lenguas, hablaba latín, español, francés y hebreo.


Cuando estuvo trabajando en Agen como médico domiciliario y combatiendo con la incansable peste aún, conoció a un sabio italiano del Renacimiento, era este, Giulio Cesare Scaligero. Scaligero era una autoridad en múltiples temas, había empezado una joven carrera siendo protegido del Emperador Maximiliano I. Luego trabajó para el célebre pintor Alberto Durero, nada más que el más importante exponente del Renacimiento alemán y finalmente había trabajado para el Gran Duque de Ferrara y se había dedicado al estudio y la enseñanza.


Con Scaligero aprendió nuevas cosas, sobre todo del campo místico: Astrología y Alquimia. La inquisición no demoró en acusar a ambos sabios en herejes y empezó una persecución que podría ser letal, por lo que se separaron y Nostradamus empezó una labor de nuevo como médico y boticario itinerante, luego volvería a Agen donde su mujer e hijos habían sido víctimas de la peste.


Una leyenda cuenta que luego de haber perdido a su familia, emprendió un viaje por muchas ciudades de Europa, y que estando en Italia, específicamente en la ciudad de Ancona, se arrodilló ante un joven fraile de la orden franciscana. Los otros frailes y los monjes se sorprendieron de este gesto y Nostradamus respondió, ¿No debo yo arrodillarme ante su santidad? Pues ese Fraile varios años después se convertiría en Sixto V, el papa, ya que ese fraile era Felice Peretti.


Ya con buena reputación por una parte por ser un médico y farmacéutico exitoso y a la vez de no haber podido luchar contra la peste en el ámbito personal, en este caso familiar, regresó a Marsella, donde, junto con el físico Louis Serre, trabajó combatiendo la peste. Luego de Marsella, regresó a su natal Provence. Ya con la fama y el dinero que había logrado en su ardua y aunque no totalmente exitosa labor, si había logrado detener un poco la peste.


Un hombre mucho más maduro que a sus inicios, ya habiendo padecido en carne propia la peste y también habiendo adquirido conocimientos de todo tipo, pudo hacerle frente a la peste, ese gran mal que azotó a Europa durante siglos, que iba y que venía. Los consejos de Nostradamus fueron simples pero certeros. Ordenó que quienes hubieran sido víctimas de la peste, sus cadaveres fueran quemados. Ordenó erradicar a las ratas que eran propagadoras de la enfermedad, y a usar máscaras de cuero para evitar el contagio por medio de los infectados y llamando a la comunidad a que tuvieran costumbres higiénicas, las cuales carecían bastante en la época. Por cierto, los judios tanto como los musulmanes tenían costumbres higiénicas mucho más desarrolladas que los europeos. Por lo mismo, colectivos de personas y autoridades del clero acusaron a los judios de haber creado la peste y de envenenar el agua para que la enfermedad brotara en Europa y con estos argumentos se ejecutaron masacres a poblaciones judías enteras.


En tanto a lo personal, Nostradamus contrajo segundas nupcias con una dama rica de la sociedad con quien tendría seis hijos. Se establecieron en Provence, lugar de origen del médico y allí viviría hasta la muerte. Se relacionó muy bien con la aristocracia y la burguesía, dejando así a la inquisición sin ningún poder y sería Catalina de Médici, tal vez la mujer más importante y rica de Europa su principal protectora. Hacia el año 1550 Nostradamus lanzó su primer Almanaque, donde ya se hacían evidentes las profecías que tenían un sustento astrológico muy interesante para las clases altas de la época.


Los almanaques que empezó a hacer Nostradamus, tenían predicciones y eran muy interesantes para las personas entendidas en temas astrológicos y místicos. La fama de Nostradamus se hizo grande y fue así que Catalina de Médici le hizo venir a su corona. Nostradamus desde pequeño había asombrado a sus maestros y compañeros con su conocimiento, memoria y habilidad con las matemáticas y demás ciencias. A oídos de la reina, nieta del papa Clemente VII, hija de Lorenzo de Médici, y esposa del Rey de Francia Enrique II. Catalina de Médici había consultado a lo largo de años con todo tipo de médicos, astrólogos, alquimistas y adivinos sin ningún éxito, con el fin de que su matriz se abriera. Y, he aquí, Nostradamus fue quien solucionó su problema. Luego de tratarla y darle su fórmula para concebir, la Reina tuvo diez hijos.


Nostradamus ahora tenía la protección de Catalina de Médici y del Rey de Francia, quien lo llevó a Paris y le fue reconocida su labor como médico y ya adivino. Estando en la corte de Francia, Nostradamus hizo una profecía que se cumpliría pronto. Advirtió a Catalina de Médici que su esposo Enrique le sería arrebatado. Pues fue así, en un enfrentamiento contra el Conde de Lorges, fue herido letalmente y murió luego de diez días, el mismo día que su hija Isabel de Valois y Felipe II de España contrajeron nupcias. Esta es la profecía dentro de las Centurias de Nostradamus:


“El joven león al viejo ha de vencer,

en campo del honor, con duelo singular.

En jaula de oro, sus ojos sacará,

de dos heridas una, para morir muerte cruel”


Finalmente, los días de Nostradamus llegarían a su fin. Su discípulo Jean-Aimes de Chavigny dejó relatado sobre esto que, ya era un hombre mayor, solo tenía 63 años, pero para la expectativa de vida de la época, era ya una avanzada edad, contando con las muertes tempranas que la peste conseguía. Si bien Nostradamus salió ileso de la peste, no contaría con la misma suerte con otras enfermedades como la gota y la artritis, que lo aquejarían y llevarían hasta la muerte a causa de una hidropesía. Nostradamus sabia que su final estaba pronto, escribió “Hic prope mors est, mi muerte está próxima”. Y le dijo a su fiel discípulo que no lo vería con vida el sol. En 1566, terminó su vida pero su legado ha hecho y seguirá haciendo parte y sinónimo de la profecía. Dejo escrito el día de su muerte y la hora y en su último almanaque de aquel año escribió:


“A su retorno de la embajada, el obsequio del rey puesto en su sitio. Nada más hará. Irá a reunirse con Dios. Parientes cercanos, amigos, hermanos de sangre (le encontrarán) completamente muerto cerca de la cama y del banco".


Los vaticinios de Nostradamus van desde el futuro próximo de su época, hizo cálculos con la ayuda de los astros con un constante trabajo desde el altillo de su casa en Provence que había mandado a construir como observador del cosmos. Este fiel defensor de Copernico y de la Ciencia, que contraía con más suerte que Galileo. Nostradamus predijo tales sucesos como la guerra de Lepanto, la ascensión de Napoleon Bonaparte, la ascensión de Hitler y lo que sería la guerra. Son muchas las profecías que escribió y hasta el año 3979 en donde será destruido el mundo por un Asteroide. En un lenguaje oculto, difícil de descifrar, bastante encriptado y lleno de misticismo. La forma en la que escribió sus Centurias fue de tal manera para que no fuera procesado en un arbitrario tribunal de la inquisición.


Resumen: Nostradamus es la leyenda de la profecía. Sus cuartetos demuestran que los astros no se equivocaban. Sus profecías trascienden la historia de la humanidad y la vigencia de las mismas es indudablemente un hecho. Unos los habrán considerado un charlatán, pero los hechos demuestran que sus vaticinios se han convertido en realidad.



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