Venció el ultimatum sancionatorio y pecuniario del DANE

Actualizado: 12 de ago de 2020


Llevo largos años pariendo con requerimientos del DANE. A mí, que me fascinan las estadísticas, me duele no poder querer a esta institución. Los mismos que se demoraron en sacar los resultados del censo -ese mismo censo al que tocó subirle a la brava 10% más de colombianos, por lo chambón que resultó, y ese mismo en que de tajo desapareció a la mitad de las negritudes del país- son quienes, en plena pandemia, con el turismo arruinado, no encuentran mejor cosa que hacer que fastidiar y amenzar.



Les comparto una carta que envié por whatsapp al director de la entidad el pasado 12 de junio, de manera terapéutica para mi espíritu, y que resume con ácido sarcasmo lo que ha sido mí ridícula experiencia con el DANE. No sobra decir que la misiva ha sido sumariamente ignorada. A cambio, recibí el pasado 25 de junio, y en el espíritu de la famosa Circular #2 del Caguán, una perla que trascribo verbatim, con sus respectivos espacios exagerados, negrillas y errores. Asumo que no tener personal para responderles, ni datos para aportar, me convierte en "renuente y sancionable". Mientras tanto, llevo tres meses diligenciando toda suerte de protocolos, aplicando a líneas de crédito, atendiendo visitas de la Secretaría de Salud, sin recibir a hoy un peso.


Entidades miopes y timoratas. ¿Será que les habré enviado su info a tiempo? ¿Será que se quedarán sin poder lucrarse pecuniariamente? ¿Quedará bien caracterizada la dinámica de innovación sectorial? ¿No hay nada más importante ahora que analizar?


P.D.1. Si estos requerimientos no fueran suficientes, el viernes me llegó una carta de Colpensiones, de esas donde disparan con perdigones a ver si alguien cae y les completa la quincena que no tienen. Sistema ridículo el que soportamos, donde culpables somos hasta no probar nuestras inocencias. Si solo nos dejaran trabajar, producir y agregar valor.


P.D.2. Y si lo anterior tampoco fue suficiente, resulta que en esta ratonera, en plena pandemia y con la economía en el congelador, deciden cobrar la energía no con base en el consumo según contadores, sino en históricos de años record para así facturar el triple. Y luego, vaya uno al quejarse al mono de la pila. ¡Ratas!

Amablemente, me explicaron que, hacer estadísticas sobre el sector hotelero en Colombia (aproximadamente 320.000 camas) sin incluir a mi hotel (80 camas, o 0.025% del total), era equivalente a hacerle estadísticas sobre la industria cervecera nacional sin incluir a Bavaria (¡jurado que eso me dijeron sus directivos!). Entendí entonces que mi visita al DANE fue como acudir al Muro de los Lamentos y esperar respuesta divina.


Bogotá, junio 12 de 2020

Juan Daniel Oviedo

Director

Departamento Administrativo Nacional de estadísticas - DANE

L.C.

Respetado Sr.:


Soy un apasionado de las estadísticas. Desde niño he querido ver todo en términos numéricos, con porcentajes y promedios. Soy un convencido de la importancia de llevar al día, de manera veraz y adecuada, los datos de una empresa o país.


Pero, le soy franco y quisiera pedirle un favor, a la vez que me disculpo por contactarlo directamente por este medio: Deme un respiro. Llevo manejando un hotel en Bogotá desde hace 20 años y llevo casi 20 años reportándole al DANE, de forma juiciosa, absolutamente todas las encuestas y cuestionarios que envían, y que solo llegan a unos cuantos afortunados: Mensuales, bimestrales, semestrales y anuales. Además, son cuestionarios técnicos, turísticos, ecológicos y de cualquier índole. Mi hotel no es grande y no hace parte de cadena alguna. Tengo la desgracia de funcionar con un "overhead" administrativo alto y contribuyo al fisco nacional, por cuenta de haber hecho patria antes de que decretarán incentivos fiscales para nuevos hoteles. Por consiguiente, el costo administrativo de responderle al DANE es muy elevado. Capaz haya otros hoteles más representativos y que no aporten al fisco nacional; ellos podrán tener más recursos de tiempo y dinero para atender tan dispendiosas tareas.


Hace varios años, aburrido de los continuos requerimientos y cartas amenazantes que recibía de la entidad que usted ahora dirige, y que me enviaban tan pronto me pasaba un día en responderle algo a su oficina (al estilo de “el país no podrá desarrollarse si usted no envía oportunamente sus datos”, o “hay X millones de pobres en el país que no podrán mejorar su nivel de vida si usted no colabora enviando oportunamente su información”, o sencillamente “si antes de tal fecha no envía, procederemos a sancionarl