Barros Basto: el Dreyfus portugués

Actualizado: ene 24



Por David Alejandro Rosenthal

El capitán portugués Artur Carlos de Barros Basto -Abraham Israel Ben Rosh- es conocido al igual que su homólogo francés Alfred Dreyfus, por haber sido injuriado y destituido injustamente de su cargo militar. Estos dos hombres, importantes militares y héroes condecorados; por su condición de judíos, se convirtieron en el objetivo de un antijudaísmo europeo, que luego se decantaría a mediados del siglo XX, con la Segunda Guerra Mundial.


Artur Carlos de Barros Basto, es una figura desconocida fuera de Portugal, a diferencia de Alfred Dreyfus, sin embargo, su historia no deja de ser igual o más interesante. Barros Basto, se dedico a la escritura judía y aún más importante, fue su labor como líder comunitario. Además, de su gran aporte con respecto a los “Anusim”; aquellos judíos sefardíes, que fueron otrora forzados a convertirse al catolicismo. De hecho, el capitán Barros Basto, era uno de ellos.


En Portugal, se presentó un fenómeno histórico muy especial, pues la concentración de sefardíes era tan alta, que, a día de hoy, los portugueses en buena parte son descendientes de aquellos “marranos” -judíos conversos- que no tuvieron mucha elección en 1497, cuando fueron obligados a convertirse o en su defecto a abandonar su tierra. Al igual que en España, los judíos afrontaron un gran dilema: si marcharse con todo lo que esto conllevaba o si adoptar la nueva fe.


La familia de Barros Basto, había por lo largo de los siglos mantenido sus raíces hebreas y tenía claro su origen. Así que, su abuelo antes de morir le revelo la verdad sobre su pasado origen sefardí y además a esto, que deseaba morir como judío. Había tradiciones; como las velas del Shabat, con las que el joven Artur Carlos estaba relacionado desde pequeño.

Una buena cantidad de judíos, decidieron permanecer en su tierra; así que tuvieron que bautizarse y cambiar sus nombres. Si bien, unos se convirtieron en los cristianos más asiduos, se mezclaron con la nobleza, con los “cristianos viejos” y hasta entraron a ser parte importante del clero católico. Sin embargo, otros a pesar de haberse convertido, mantuvieron su identidad judía, claro está, creando una nueva identidad, que les permitiere pasar desapercibidos entre sus nuevos correligionarios -fueran cristianos nuevos o viejos-.


La familia de Barros Basto, había por lo largo de los siglos mantenido sus raíces hebreas y tenía claro su origen. Así que, su abuelo antes de morir le revelo la verdad sobre su pasado origen sefardí y además a esto, que deseaba morir como judío. Había tradiciones; como las velas del Shabat, con las que el joven Artur Carlos estaba relacionado desde pequeño. Pero, eran parte de su memoria, así como la de la memoria de sus ancestros, estos hechos. Hasta que un día, estando en Flandes, Bélgica, entro en la tienda de un oficial francés, al ver que dos velas iluminaban el lugar; y le preguntó que a qué se debía esta particular ceremonia. La respuesta era solo una. Y, tan decisiva fue como para querer retornar a la fe de antaño de sus ancestros.


El capitán Barros Basto, que nació en Amarante en 1887, dentro del catolicismo, decidió emprender el camino a una nueva fe; la misma a la que siglos atrás tantas gentes por obligación tuvieron que abandonar, incluidos sus predecesores. La ley mosaica, que también se había mantenido de alguna manera u otra, entre los Bnei Anusim -hijos de los forzados a convertirse- se convertiría en el objetivo de vida del capitán, acompañado del interés en que estas gentes regresaran consigo mismo a su origen hebreo.


En El archivo nacional de Portugal de “Torre do Tombo”, tiene más de 40.000 archivos de la Inquisición, que se encargo de perseguir a los “nuevos cristianos” acusados de judaizantes a lo largo de los siglos. A pesar que el rey Manuel I de Portugal, que prometió a los conversos que no serian investigados en un principio por sus practicas religiosas en el ámbito privado, lo cual promovió que se mantuvieran esos rituales y tradiciones de su antigua religión, cosa que sobrevivió al paso del tiempo en una buena parte de los casos.


El proceso de conversión al judaísmo del capitán Barros Basto -que además era masón- comenzó en Oporto y Lisboa (Sinagoga Shaarei Tikvá -Puertas de la Esperanza-), sin éxito, pues no fue admitido. Entonces, Marruecos sería su lugar de conversión o retorno al judaísmo. En la ciudad de Tanger, tendría lugar una conversión formal.


Luego de regreso a Lisboa, contrajo nupcias con una mujer judía de la esa comunidad; misma que antes no lo había aceptado. Fue así que, Lea Israel Montero Azancot, se convertiría en Leah Barros. Y, desde ese momento, daría inicio a la campaña de redescubrimiento y acercamiento de los criptojudíos.


Barros Basto se sentía judío desde antes de convertirse en 1920; sin embargo, se encontró con dificultades en su camino, incluso estuvo a punto de ir hasta Argelia para poder proceder con la conversión. Seguro pensó en todos los demás que como el eventualmente iban a querer retornar a la fe de sus padres. En Oporto, donde no habían más de 20 judíos, el capitán Barros Basto o Abraham Israel Ben Rosh -su nombre hebreo- fundó un periódico, el cual llamo “Halapid” -La Antorcha- y comenzó a viajar por las aldeas vecinas donde se encontraban los Bnei Anusim. Con el fin de fundar una nueva comunidad con estas personas y construir una sinagoga que se llamaría luego: Mekor Haim -una fuente de vida-.


Artur Carlos de Barros Basto, había aprendido hebreo de forma autónoma antes de su conversión, y a tal nivel que luego fue profesor de la lengua de sus ancestros en la Universidad de Oporto. Asimismo, se interesó en la historia judía medieval portuguesa, entre otros temas. A lo largo de su vida, escribió numerosas obras de te