Irán e Israel en el tercer periodo de Obama



Por Alvaro Ramirez Bonilla

Con la llegada de Biden a la presidencia de Estados Unidos se abre un nuevo capítulo en el triángulo no amoroso: Jerusalem, Washington y Teherán. Sin duda se esperan cambios que voy a plantear en las próximas líneas.


A Biden es fácil conocerlo, basta conocer cuál fue su rol como vicepresidente de Obama durante sus dos periodos de 2009 a 2017. Senador demócrata por Delaware desde 1973 hasta 2009, es un político de carrera, maestro de la conveniencia, del compromiso y de parecer políticamente correcto. Es una versión sofisticada de lo que sería Roberto Gerlein de Presidente.


A diferencia de Trump, su relación con Israel es extensa pero menos comprometida e incondicional. Ya en 1973 conoció a Golda Meir y desde 1997 en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el cual presidió, tuvo contacto de primera mano con la política israelí. Mientras él mismo se define como sionista y el mejor amigo de Israel su apoyo no será absoluto. No hay duda que las relaciones siempre serán buenas y privilegiadas pero con una agenda en la que Estados Unidos va a querer retomar el liderazgo. Seguramente el punto más álgido de esta nueva agenda será el acuerdo nuclear con Irán.


Los enfrentamientos entre Israel y algunos palestinos o el Hezbolá son lamentables pero no llegan al punto de amenazar la existencia misma del Estado de Israel. En cambio, si Irán desarrolla un armamento nuclear de largo alcance este estará apuntando directamente a Israel con la intención de “desaparecerlo del mapa”. Por esta razón Israel lleva décadas intentando por todos los medios detener los planes nucleares de Irán.


Luego de mucho años de presiones y concesiones, en julio de 2015 el gobierno de Barack Obama junto con los demás miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania y la Unión Europea firmaron un acuerdo nuclear con Irán. Con este acuerdo Irán se comprometía a desarrollar un programa nuclear únicamente con fines civiles básicamente reduciendo su stock y su capacidad para enriquecer Uranio a cambio de una reducción en las sanciones impuestas por la comunidad internacional.


Sin embargo esta “estrategia de máxima presión” no tuvo tiempo de funcionar y los desarrollos nucleares iraníes siguen avanzado motivados por un anhelo de venganza a las sanciones y a la muerte del poderoso General Qassem Soleimani. Se estima que en este momento Irán tiene doce veces más Uranio enriquecido que el establecido en el acuerdo de seguir vigente. Tal vez en un segundo mandato de Trump hubieran llegado a un acuerdo pero eso ya nunca lo sabremos.

Sin embargo, este acuerdo fue duramente criticado por la inteligencia y el gobierno de Israel quienes están seguros que detrás de los usos pacíficos se esconden usos militares. Tal fue el distanciamiento por este acuerdo que saltándose todo el protocolo, en 2015 Benjamin Netanyahu fue invitado por el Congreso americano a dar un discurso en contra la firma del mismo, pese a que la Casa Blanca se opuso a la visita.


Aunque no es oficial, se cree que el Mossad ha participado en una serie de atentados contra la infraestructura nuclear iraní, incluyendo el homicidio selectivo de científicos claves y ataques a instalaciones nucleares. El último homicidio selectivo ocurrió muy recientemente, el 28 de noviembre de 2020, contra Moshen Fakhrizadeh de quien se dice era la cabeza del programa nuclear con fines militares.


Esta situación cambió con la llegada del gobierno de Donald Trump que adoptó la posición del gobierno de Israel y en mayo del 2018 se retiró el acuerdo, al tiempo que empezó a aplicar sanciones unilaterales en espera a forzar a los iraníes a renegociar.


Sin embargo esta “estrategia de máxima presión” no tuvo tiempo de funcionar y los desarrollos nucleares iraníes siguen avanzado motivados por un anhelo de venganza a las sanciones y a la muerte del poderoso General Qassem Soleimani. Se estima que en este momento Irán tiene doce veces más Uranio enriquecido que el establecido en el acuerdo de seguir vigente. Tal vez en un segundo mandato de Trump hubieran llegado a un acuerdo pero eso ya nunca lo sabremos.


Los nombramientos que Biden ha hecho hasta el momento parecen indicar que va a continuar con la línea de su vicepresidencia por lo que algunos consideran que el 20 de enero de 2021 empieza el tercer periodo de Obama. Antony Blinken, “hijo de judíos” y quien fuera el Secretario de Estado adjunto de Barack Obama será el futuro Secretario de Estado. Jacob Sullivan, uno de los negociadores y arquitecto del acuerdo con Irán, ya fue designado como el Asesor en Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Ambos participaron activamente en la confección del acuerdo con Irán y se espera que lo quieran ver renacer.


No obstante, un nuevo acuerdo nuclear con Irán no está para nada cerca. Primero, Biden no puede levantar la presión sobre Irán sin obtener nada a cambio. Segundo, hay que restaurar la inexistente confianza entre las partes. Tercero, tendrían que reabrir negociaciones y agregar nuevos temas, como por ejemplo limitar el desarrollo de misiles balísticos, entre otros “detallitos” que no están contemplados en el acuerdo de 2015. Cuarto, no sería raro que antes de dejar la presidencia Trump diera otro golpe a Irán de despedida. Llegar a este acuerdo es aún más distante considerando que en junio del año entrante hay elecciones presidenciales en Irán.


Además, el gobierno de Biden va a encontrarse con un elemento novedoso y es que sus aliados en oriente medio van a oponerse a cualquier medida que pueda fortalecer a Irán. Aunque tomó mucho tiempo en gestarse está apareciendo un bloque con la intención de frenar a Irán integrado por quienes hasta hace poco eran aliados impensables: Arabia Saudita, Emiratos Árabes e Israel.


Finalmente, queda pendiente un tema donde hay mucha expectativa sobre la posición del gobierno Biden y es la solución al conflicto palestino-israelí. Biden ha sido por muchos años consistentemente partidario de la solución de los dos estados y ha sido abiertamente crítico con los asentamientos judíos en Cisjordania. Obama tenía la misma posición y llegó muy decidido a frenar los enclaves pensando que enfrentando a Netanyahu abiertamente sobre este tema la población Israelí iba a tomar partido por Obama. Ese cálculo le salió bastante mal. Ahora que Biden llegue al poder hay que ver qué tanta presión quiere ejercer sobre Israel sobre estos puntos o si mejor utiliza su menguada energía en asuntos verdaderamente prioritarios para su país.


Nota aparte: aunque estemos geográficamente retirados, esta situación afecta a Colombia puesto que Caracas ha mantenido fuertes lazos diplomáticos y económicos con Teherán. Entre otros, recientemente Irán ha enviado buques con gasolina a Venezuela desafiando el embargo americano. Pero además la relación entre ellos dos ha tenido un componente nuclear, el gobierno de Chávez aceptó la exploración de uranio en su territorio y en algún momento se planteó el proyecto de abrir una planta de energía nuclear en Venezuela con tecnología iraní. Estoy seguro que el Coronel Chávez estuvo fantaseando con tener armamento nuclear. Para rematar, informes de inteligencia establecen que Hamas, movimiento terrorista financiado por Irán, está muy presente en la República Bolivariana.


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