Lo que desearía no tener que tratar en 2021

Actualizado: 31 de dic de 2020




Como en La Novicia Rebelde, yo también tengo una lista de temas favoritos.


2020 será recordado por todos de manera especial. Vivimos un momento único en la historia de la humanidad, algo jamás antes experimentado. Otrora, algunos podían decir que recordaban perfectamente dónde estaban y qué sintieron cuando cayeron las Torres Gemelas, o cuando comenzó la Guerra del Golfo con cubrimiento televisivo en directo, o cuando el hombre llegó a la luna, o cuando asesinaron a JFK. Pero no es algo que todos lo puedan hacer. Casi ocho billones de personas hemos vivido este año, una experiencia que en los anales de historia quedará grabada para la eternidad, será vista como un punto de quiebre así como lo fué la caida de Roma, la toma de Constantinopla, el descubrimiento de América, la Revolución Francesa o Rusa, o la Independencia de los Estados Unidos. Un momento que lanza a la Humanidad a una nueva serie de actitudes, valores, variables, preceptos y relaciones humanas.


No todo fue malo. Para quienes acá seguimos, como dice aquel dicho, aún tenemos la salud, concepto que se hace más valioso con el tiempo. A título personal, pude compartir y construir relaciones. Encontré espacio para nuevos proyectos como lo ha sido este blog y sus derivaciones en confrerencias de zoom. Pude dedicarle tiempo a crucigramas, a leer libros, hacer ejercicios, contemplar las estrellas desde la terraza con un buen whisky y un tabaco. Me vi forzado a apagar motores y no viajar, sin que eso me alterara el estado de ánimo, pero también me otorgó el tiempo para convencerme de muchas cosas que siempre creí, sentí y deseé y que ahora lo hago con más intensidad. Cuando las circunstancias lo permitan, me dedicaré con más ahinco a gozármelas.


En la medida en que nada de estos conceptos que listé me quepan en un costal o que puede botarlas y olvidarlas, esta Valija de Apócrifos seguirá siendo espacio para discutirlas, un blog para "progres", posmodernistas, neomarxistas, derechistas, religiosos, ateos, multiculturalsitas, brexistas, científicos, artistas, rabinos, muftis, sacerdotes...

No obstante, hay una larga lista de temas que en 2020 fueron fecundos y que me fascinaría poder meter entre un costal, botarlos bien lejos para nunca más tener que tratarlos. Pocas de esas cosas tienen que ver con la pandemia o la cuarentena, pero en este año tan sui-generis, han tomado más sentido y son mi virus, ese covid que afortunadamente no me dió:


- El Posmodernismo y su cultura de relativismo suicida

- Tener que "reinventarse" y acostumbrarse a "La Nueva Normalidad"

- El Progresivismo retrógrado y totalitario, término de por sí odioso ya que asume que solo ellos saben ir pa´lante y que todo lo que ellos hacen es una bacanería

- Los pacifistas revoltosos que incendian CAI´s, buses, trenes, almacenes y...

- El concepto ilógico de que cualquier minoría o cualquier oprimido tenga la razón por el simple hecho de ser minoría; entre otras, porque su rehabilitación se convertiría en su misma desgracia

- La teoría de la Interseccionalidad que lleva a hacer asociaciones perversas y contradictorias

- El Hermano Mayor, estilo 1984, que entró con fuerza por el ala izquierda, con todo y su Newspeak, sus verdades relativas, conceptos orwelianos de enseñan que amigos son enemigos y enemigos son amigos, que lo bueno es malo y lo malo es bueno

- El idioma neutral lleno de conjugaciones con letras E y X para no sonar machista, como en "todes y todxs", pero para en el que "jefe" y "presidente" no sirven, o donde términos como "personas" o "gente" no son femeninos ni generan problemas

- Esa misma manipulación del idioma donde resulta siendo más punible un comentario, una crítica o un dibujo, que la reacción criminal del "ofendido"

- La Corrección Política (political correctness) con su capacidad de castrar verdades o actitudes genuinas o de generar racismo reversivo

- La Pureza Moral que nace del concepto anterior, tan peligrosa como la de pureza racial que ensangró al siglo pasado

- La consecuente sumisión de la verdad ante la pseudo-moralidad de la corrección política subjetiva

- La Política de Indentidad que generaliza y agrupa a los humanos en razas, nacionalidades, géneros y clases homogéneos y los castiga en nombre de ese posmodernismo y corrección política, ajeno a las virtudes individuales de cada persona. Esta es la versión moderna del Pecado Original

- El concepto de Números Clausus que tanto nos han costado y que no es más que el primogénito preferido de la corrección política y la política identitaria

- La pseudo-ciencia de derecha y de izquierda. Ahí entran todas las teorías de conspiración sobre el origen del virus y los métodos para combatirlo, así como aquellos intelectuales de pacotilla con estudios de género y las manías de escudar cualquier comportamiento errado con novedosas patologías (ejemplo: se puede ser pedófilo pues es una expresión válida de amor)

- La inteligentzia suicida y neomarxista de las universidades gringas y europeas con su consecuente adocrinamiento del estudiantado débil de carácter

- La Política de Cancelación que condena al eterno ostracismo a quien no sea políticamente correcto, a quien alguna vez haya cometido un error, incluso en épocas pretéritas cuando "aquel delito" ni era ni mal visto

- El feminismo suicida que considera toda sexualidad como machista y opresiva, pero que encuentra coherente defender la zoofilia o la pedofilia como comportamientos alternativos válidos. De la mano de eso, tampoco me banco el concepto de género como imposición social y no como realidad biológica

- La Europa penitente que cree necesario expiar sus históricos pecados a punta de considerar que cualquier migración es positiva así venga a destruirla de frente y sin contemplación

- El mundo de modas opresivas dentro de sociedades antes libres e individualistas

- El desarrollo de Emocracias, aquellas sociedades donde las emociones priman por sobre las verdades y la razón

- El mundo de Zonas Seguras, donde personas de caracter débil pueden evadir realidades y responsabilidades, especialmente en universidades, donde está primando el "haber participado" por sobre el "haber truinfado".

- El mundo donde la Microagresiones le ganan a la meritocracia y donde tantos andan ofendidos

- La cultura del victimismo, la de esos millenials que solo saben culpar a generaciones pasadas, incapaces de construir sobre las imperfecciones de la vida

- Los gobiernos pseudo-liberales que caen en el error de llevar tantos temas a inmediatos referendos. Su incapacidad de tomar decisiones para las que han sido elegidos que le abre el camino a regimenes fascistas y totalitarios, todos vestidos de oveja. De la mano con esto, las atropelladas revocatorias que le siguen a tantas elecciones

- La teoría de los "privilegios" que va en contra de blancos, judíos, asiáticos y cualquier grupo identitario exitoso, por minoritario que sea

- Las batallas ridículas en contra de Apropiaciones Culturales inexistentes y que curiosamente contradice el multiculturalismo que pretendía apoyar

- La moda artísitica de ofender por el gusto de ser ofensivo y que convirtió a la estética en instrumento de guerra dentro de las políticas identitarias. Curioso ver cómo quienes no tienen problema en ser ofensivos se ofenden mortalmente ante la más sutil crítica

- El Totalitarismo Terapéutico que aboga por al igualdad de resultados por sobre la igualdad de oportunidades

- La censura a los chistes y a la naturaleza de reirnos de nuestras falencias y diferencias

- La Academia de Hollywood que ahora solo premiará a artistas que previamente hayan realizado trabajos sobre "minorías", sin prevalecer la calidad del trabajo

- Q´Anon, supremacistas, nacionalistas, BLM, Antifa, The Squad, Nation of Islam, el Islam "radical", Tag Mehir y todos esos grupos de odio


Quienes me conocen, saben que llevo largos años defendiendo los derechos de minorías, de negros, de LGBTI´s, de emergentes, de los diferentes, incluso cuando no comparto sus posiciones. Saben que no discrimino por género, afiliación política, orientación sexual, edad, religión, raza o nivel socio-económico. Entiendo que no hay realidades absolutas, pero difiero diametralmente del concepto que ese hecho me imposibilite o invalide la capacidad de tomar decisiones y tener preferencias. De hecho, considero supremamente importante saber decidir entre mejor y peor, entre superior e inferior, entre lo que conviene y lo que no. Creo que, para temas puntuales, sí se debe llegar a la odiosidad de tomar decisiones excluyentes y "preferir" cosas "mejores".


En fin, con bastante preocupación, veo un 2021 donde cada vez será más difícil que el hereje o apócrifo sea respetado y valorado. La virtud de esa persona está en ser inteligente, analítica, ofensiva, dispuesta a ser ofendida, abierta a nuevos retos y no amilanada por ellos. Hasta hace poco, podía decir tranquilamente que yo era derechista en temas económicos e izquierdista en temas sociales. Ya no. En la medida en que nada de estos conceptos que listé me quepan en un costal o que puede botarlas y olvidarlas, esta Valija de Apócrifos seguirá siendo espacio para discutirlas, un blog para "progres", posmodernistas, neomarxistas, derechistas, religiosos, ateos, multiculturalsitas, brexistas, científicos, artistas, rabinos, muftis, sacerdotes, capitalistas, masones, libertarios...así sea que con cada artículo haya quienes me tilden de fascista y con el siguiente me traten mamerto.


Feliz y muy saludable 2021 para todos.

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Radanita (en hebreo, Radhani, רדהני) es el nombre dado a los viajeros y mercaderes judíos que dominaron el comercio entre cristianos y musulmanes entre los siglos VII al XI. La red comercial cubría la mayor parte de Europa, África del Norte, Cercano Oriente, Asia Central, parte de la India y de China. Trascendiendo en el tiempo y el espacio, los radanitas sirvieron de puente cultural entre mundos en conflicto donde pudieron moverse con facilidad, pero fueron criticados por muchos.

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