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Más allá de las creencias: Las cifras de una crisis oculta




Por Omar Bula

Sentado en un café, escribiendo este boletín, me encontré con un viejo amigo a quien no veía desde hacía muchos años. Entre carcajadas y recuerdos de las picardías del pasado, este me hizo una pregunta casual: "¿De qué lado estás, Israel o Palestina?".


"Del lado de los cristianos…y no por mis creencias, por las cifras”, le respondí.


La expresión de mi amigo, un escéptico en cuestiones relativas a cualquier religión, se convirtió en un signo de interrogación. Le expliqué.


la persecución sistemática de minorías cristianas palestinas por partes de grupos como Hamás y Hezbolá, ha forzado a muchos a abandonar su tierra. En las últimas décadas, su población ha disminuido del 15% al 2%.

¿Sabías que en la actualidad más de 360 millones de cristianos en todo el mundo sufren de persecución? Cada día, 13 cristianos son asesinados, 12 son encarcelados y 12 iglesias son atacadas.


Estos datos son reportados en la Lista de Vigilancia Mundial 2021 (WWL) de la organización Open Doors, la cual recopila cifras al respecto desde hace varias décadas. Según esta organización, el que 1 de cada 7 cristianos en el mundo sufra altos niveles de persecución, convierte a esta religión en la más perseguida del mundo.


Otro informe al respecto, es el informe del 2018 del Pew Research Center sobre las hostilidades gubernamentales y sociales hacia la religión, el cual menciona que “los cristianos fueron acosados y discriminados en 145 países, más que cualquier otro grupo religioso”.


Por lo general, los países con fe islámica y los países comunistas suelen destacar en esta triste estadística.


De acuerdo con un estudio de 2021 encargado por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido, la persecución de los cristianos en Oriente Medio a veces roza el genocidio. Millones de cristianos en la región han sido desplazados de sus hogares y muchos han sido asesinados y encarcelados.


En países como Irán, Siria y Arabia Saudita, existen estrictas limitaciones a todas las formas de expresión del cristianismo, los líderes eclesiásticos son atacados y torturados, y muchas iglesias son destruidas.


En el caso del conflicto árabe-israelí, a pesar de que los Grandes Medios prácticamente lo pasan por alto, la persecución sistemática de minorías cristianas palestinas por partes de grupos como Hamás y Hezbolá, ha forzado a muchos a abandonar su tierra. En las últimas décadas, su población ha disminuido del 15% al 2%.


La situación en Nigeria, en el África, es la más grave. En un esfuerzo concertado entre grupos extremistas islámicos por "borrar el cristianismo", estos han provocado la muerte de decenas de miles de cristianos. En los primeros 6 meses de 2023, ya suman más de 2,500 las personas que han sido asesinadas.


Por otro lado, está la opresión comunista a la que se enfrentan los cristianos en países como China, Corea del Norte, Cuba y Nicaragua.


En el caso de China, existen restricciones estrictas al culto público, las iglesias son cerradas a la fuerza y miles de cristianos han sido detenidos y condenados arbitrariamente.


Entre los 50 países que registran los niveles más altos de persecución figuran también México y Colombia, mayormente debido a la violencia de grupos guerrilleros, organizaciones de narcotraficantes y comunidades indígenas.

En síntesis, si bien me preocupaba mucho lo que sucedía en Oriente Medio y sus posibles repercusiones, hoy me preocupaba más la suerte de los cristianos – y no solo por las cifras que le había expuesto.


Por un lado, se trataba de un problema que crecía entre nosotros, no en tierras lejanas.


Por otro lado, independientemente de que fuésemos creyentes o no, hacíamos parte de una sociedad en la cual la mayoría de las personas que nos rodeaban eran cristianas.


Por último, añadí, creía que era hora de que muchos se enteraran de que los valores que más precian, como la dignidad individual, el poder de la razón y la libertad humana, fueron moldeados a través de siglos por la civilización judeocristiana.


Asintiendo y pensativo, mi amigo me invitó a continuar la discusión en torno a una copa de vino; nos despedimos con un gran abrazo.


Gracias por tu tiempo y atención


Omar

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