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¡Nunca Jamás!



Por Betty Eskenazi de Dirnfeld

Hemos escuchado “Never Again” desde que finalizó el Holocausto, y lastimosamente no fue suficiente para evitar que se levantaran en nuestra contra.


Es nuestro deber hablar, defendernos, exponer nuestro lado de la historia de forma respetuosa y apoyarnos como pueblo. Los valores que protegemos no son solo nuestros, sino, de toda la humanidad.

Muchas cosas que están sucediendo hoy en día son demasiado familiares, y me parece impresionante cómo a pesar de que no queremos que se repita ese capítulo nefasto de nuestra historia, nuestros enemigos no dejan de intentarlo.


Estuve reflexionando sobre las similitudes entre la época del Holocausto y hoy en día, y me asusta el pensar que muchas las estamos experimentando en carne propia. Por ejemplo, mi suegra (Z’L) me contaba que cuando ella era niña vivía en el guetto de Breslau, y cuando salía de su casa con su madre desafiaban la ley ocultando la estrella amarilla, que las identificaba como judías, debajo de la solapa de la chaqueta para no ser víctimas de los maltratos de los alemanes que caminaban a su lado.


Hoy en día, además de decirle a mis hijos adolescentes que se sientan orgullosos de ser judíos y que caminen con la cabeza en alto, también les digo que cuando vayan a ir a sus clases en la universidad se guarden el collar con el dije del Magen David para que no vayan a sufrir indiscriminación o algún tipo de daño infligido por los que protestan en las universidades de los Estados Unidos.


Muchos no saben la razón por la cual actúan en contra de los judíos, pero, nuestros enemigos se han encargado de lavarle el cerebro a los jóvenes desde hace mucho tiempo, logrando llenarlos de un odio inexplicable hacia nosotros. Lo mismo hizo Goebbles, el jefe de la propaganda nazi, cuando inculcó ideas radicales a los alemanes, volteando una generación completa en nuestra contra.


En la época del Holocausto, muchos gentiles dejaron de hablarle a sus amigos judíos, y hasta se pusieron en su contra. Hoy en día, estamos viviendo lo mismo en las universidades. Conocidos, amigos judíos y gentiles que se saludaban en los pasillos de las universidades, ahora caminan en lados opuestos, cada uno llevando la bandera de su bando.


Kristallnacht fue la noche en que vandalizaron los negocios, las sinagogas y las casas de los judíos en Alemania. Hoy en día hacen grafitis con suásticas y mensajes de odio en las paredes de diferentes propiedades de judíos alrededor del mundo. Restringían el acceso de judíos a las universidades en Alemania, y ahora vemos cómo los estudiantes manifiestan en contra de nosotros, no permiten que nuestros hijos y los docentes judíos entren a sus clases, mientras que los dirigentes de las instituciones miran hacia otro lado.


Es nuestro deber hablar, defendernos, exponer nuestro lado de la historia de forma respetuosa y apoyarnos como pueblo. Los valores que protegemos no son solo nuestros, sino, de toda la humanidad.


El antisemitismo empieza con los judíos, pero nunca termina con nosotros. Como he escuchado decir varias veces, ¡somos el canario de la mina!  Somos los que avisamos con nuestro sufrimiento que viene algo grande que quiere acabar con los valores y las normas de una sociedad pacífica. Si no decimos nada, y estamos indiferentes por lo que sucede a nuestro alrededor, somos parte del problema.


Desde el 7 de octubre he estado compartiendo en mis redes todo lo que llega a mis manos sobre la guerra en Israel y el antisemitismo que se ha desatado en el mundo, algo que no es usual en mí. Generalmente trato de no hablar y compartir temas conflictivos, pero tratándose de este asunto, tenemos una gran responsabilidad.


Durante el Holocausto muchos callaron, ya fuera por miedo o por convicción, y hoy en día tenemos la oportunidad y las herramientas para hablar, defender y apoyarnos como pueblo y como nación.


Acabamos de salir de Pesaj, en donde Hashem nos sacó de la esclavitud, salvándonos de nuestro sufrimiento. Así como Él siempre ha estado apoyándonos desde el inicio de los tiempos, seguirá haciéndolo y saldremos triunfantes de la guerra que se está librando directamente en Israel, y también de la guerra mediática sobre el antisemitismo alrededor del mundo.


Vinimos a este mundo para ser la luz entre las naciones, y mientras más oscuridad exista, más brillante se ve la luz que alumbra. Así que en estos momentos tan oscuros que estamos viviendo, debemos mantenernos unidos, apoyarnos, cumplir con la Torá y las Mitzvot, mantener la cabeza en alto y confiar en que Hashem nos llevará a la victoria siempre “vence el bien sobre el mal”.


Que BH veamos la llegada del Mashiaj en nuestros días y que haya paz y unión en el mundo.


¡Amén!


 

Betty Eskenazi de Dirnfeld. Tengo 42 años, estoy casada y tengo cinco hijos. Tengo una licenciatura en Educación, soy Coach de Vida y Everything Disc Workplace Coach, practitioner de Programación Neurolingüística, coordinadora del programa Comsana en Panamá, en donde se trabaja en la prevención en diferentes colegios. He organizado y moderado seminarios y talleres de superación personal. Y también participé en el primer Coach Talk de Panamá junto a otros oradores. Estoy en el tercer año de estudios de la carrera de psicología y trabajo en un colegio dando clases de valores. Además trabajo en un centro llamado The Bridge Center en donde atiendo a mis clientes en procesos de coaching.

 

 

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