Todas las voces de la Shoá se oirán

Por Romina Markdorf, Directora Proyecto Voces, Buenos Aires.

Mi vida estuvo atravesada por el interés hacia el Holocausto. Desde chica estudié y profundicé sobre el tema. Siempre que estuve con un sobreviviente llamó mi atención su mirada, sus ojos y los silencios en sus relatos que transmiten muchísimas emociones. Tuve la suerte de estar con varios en distintas situaciones ya sea yo como alumna, espectadora o anfitriona y cada vez que estoy con ellos termino transformada.

A principio de 2018 me llegó la noticia de que fui elegida para el programa Morei Morim Lehoraat Hashoá, que es desarrollado por BAMÁ junto con Yad Vashem y la Agencia Judía para Israel con el auspicio de Claims Conference. Su principal objetivo es formar educadores del área formal y no formal en la enseñanza de la Shoá para convertirse en “Morei Morim” (formador de formadores) dentro de las instituciones comunitarias de los países que participan. En ese momento comienza un nuevo capítulo en mi vida, primero porque significaba volver a estudiar y no sólo con seminarios presenciales sino también de manera virtual, algo nuevo para mí. Segundo, porque tenía que viajar diez días a Israel y dejar a mi familia. A modo de confesión, les cuento que creí que iba a ser totalmente imposible, pero quien más confió en mí, me dio fuerzas y el apoyo para emprender este gran desafío fue mi marido. Así que entre trabajo, familia y todos los quehaceres cotidianos, empecé el curso.


Proyecto Voces tiene como objetivo hablar de la Shoá pero de una manera distinta, rescatando a todas la voces, dándole la voz a los que no la tuvieron, a los que están, los que callaron, porque todas nos interpelan y cuentan. Es necesario escucharlas y rescatarlas para reflexionar y aprender. Hay seis millones de razones para hacerlo.

Luego de muchas horas de estudio, de seminarios en Argentina con especialista que vinieron especialmente de Yad Vashem, llegamos a diciembre, la hora de viajar.


Israel siempre emociona y, más que nada, sabiendo que iba a capacitarme sobre el mayor genocidio de la historia perpetuada a los judíos. Fueron diez días conviviendo con personas que conocía muy poco, aprendiendo un montón y recorriendo el país en los tiempos libres.


Pasamos Año Nuevo allí y les aseguro que no nos imaginábamos todos los festejos en el Mercado Mahane Yehuda, muchísimos jóvenes bailando sin parar, divirtiéndose y festejando, así que nos sumamos todo el grupo.


Les cuento cómo es cursar en Yad Vashem, porque muchos no saben que aparte del Museo Histórico, los Memoriales y el Valle a las Comunidades, hay un edificio muy grande dedicado al estudio e investigación, que siempre está lleno de personas que van a capacitarse.


Tuvimos la oportunidad casi única de entrar al sector donde tienen los archivos. Su director nos mostró cosas que nunca olvidaré: la lista de Schindler original, planos de Auschwitz y otros objetos impensados que tienen guardados bajo condiciones estrictas para su mantenimiento. Es muy impresionante estar ahí, ver cómo conservan tantos documentos y tenerlos presentes.


Cada vez que terminábamos las jornadas de ocho horas de estudio, íbamos a Mamila, un shopping muy lindo al aire libre en Jerusalem donde hay muchas marcas reconocidas, bares y restaurantes bellísimos. También visitábamos el Shuk y paseábamos por la Avenida Ben Yehudá que está llena de negocios.


El primer viernes fue muy especial porque fuimos con todo el grupo al Muro de los Lamentos. Me faltan palabras para explicar lo hermoso que es pasar Shabat allí ya que tanto del lado de mujeres como de hombres se arman rondas, todos bailan y cantan.


Pasaron los días y el viaje fue terminando. Nuevamente en el avión y la espera, me tocó de casualidad viajar con uno de mis compañeros, Tomás Mojo, de regreso a Argentina. En ese momento comenzó una nueva etapa en nuestras vidas porque empezamos a planear en el vuelo y las 6 horas de escala el “PROYECTO VOCES” que va más allá de un trabajo porque es amor, trasmisión y es pensar en generaciones futuras y pasadas. Creemos firmemente en la comunicación de valores democráticos y la pedagogía educativa como medios para conseguir una vida armoniosa, respetuosa de las diferencias que permita tender lazos de encuentro y puntos de conexión social.


Cuando volvimos, seguimos en contacto y dimos forma a nuestro sueño. Con mucho esfuerzo y dedicación conseguimos empezar a dar capacitaciones sobre Holocausto y derechos humanos en colegios, universidades, instituciones deportivas, grupo de amigos y congresos.


¿¡Y saben qué pasó!?... El COVID y la cuarentena hicieron que cambiemos, organizando charlas virtuales, no sólo para Argentina sino para a distintos países. Es decir, nos dio la posibilidad de contactarnos, de establecer lazos con Latinoamérica y así poder capacitar a más personas. De a poco, fuimos aprendiendo cómo trasmitir a través de la computadora y a sobrepasar los problemas tecnológicos que pueden aparecer. Hasta el momento, ya capacitamos alrededor de 1.000 personas en Iberoamérica, y seguimos.


Comprendimos la importancia que tienen hoy en día las redes sociales para la enseñanza. Recibimos muy lindos comentarios que nos ayudan a seguir adelante y ahora a contarles nuestra historia y próximamente a escribir artículos rescatando las voces perdidas del Holocausto.


Proyecto Voces tiene como objetivo hablar de la Shoá pero de una manera distinta, rescatando a todas la voces, dándole la voz a los que no la tuvieron, a los que están, los que callaron, porque todas nos interpelan y cuentan. Es necesario escucharlas y rescatarlas para reflexionar y aprender. Hay seis millones de razones para hacerlo.


Facebook: @Proyecto.voces.argentina Instagram: @Proyecto.voces y por Mail: voces.informacion@gmail.com



Romina Markdorf es Licenciada en Ciencias de la Comunicación, profesora y becaria de Yad Vashem

#shoa #holocausto #yadvashem #proyectovoces

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