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¡Ad Astra! ex-Presidente. Melodiosa nota editorial de despedida

7 ago
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Actualizado: 8 ago


Cuatro años pasaron y ni se dio cuenta que había sido Presidente. Pisoteó la dignidad de su cargo dejándonos en el más penoso circo macondiano del cual usted -mariposo amarillo- fue su payaso mayor. Gobernó con verbo incendiario como si fuera líder guerrillero en el monte, eso que medianamente alguna vez ensayó ser y que ahora le recuerda a su némesis para intimidarla si le revela entuertos. Mientras tanto, reedita su sangriento pasado pretendiendo haber sido oficial del ejército de Bolívar. Aureliano no fue, Jose Arcadio quizás, Remedios la Bella más bien. Ensimismado mitómano.


Mandela supo hacer la paz y unir a un país que recibió polarizado, pero usted pudrió a esta sociedad y la corrompió a niveles insospechados. Despreció y calumnió del sistema que tantas veces lo eligió y se fue echando candela. Su ego siempre por encima de la patria. Usted no llegó a gobernar: vino a vengarse y a destruir. De senador vitalicio nos hubiera ido bien, y lo digo sin sarcasmos. Bien dijo que a Colombia la recordarán ya no por Pablo sino por Petro.


Su indulto le permite escudarse de tantos crímenes que habrá cometido, pero la historia lo juzgará por los perjuicios causados a Colombia durante su presidencia. Sus enfermizas mentiras, sus perversiones, su deseo morboso de hablarle desnudo al país, sus adicciones, sus implantes capilares, sus chochomil universidades, ese espejismo de agua y aeropuerto en la Guajira, su UNGRD y su fugaz MinIgualdad con "helikohtero", sus ridículos soliloquios dejando al Gabinete con cara de atembados o llorozos y obligados a sonreirle a cada burrada, los amigos catalanes de su ex y esa desvergonzada manera paternal de instrumentalizar a la joven Antonella para arengar masas, sus llamados a la muerte y a la revolución que desea dirigir, su maloliente financiación de campaña, su apego a la clepto-historia, su obsesiva y bizarra sexualidad, sus delirios, su séquito de malandrines que nunca despide pero siempre enroca, las grabaciones y polígrafos y aquel inexplicable suicidio, su pésimo ejemplo, sus pinitos como actor de reparto, su tarimazo, su traición a la patria entregando territorios a la mafia, su narcisismo sicopático, su complejo de persecusión, sus descarados y sospechosos "gestores de paz", su curiosa manera de defender al pubertoso asesino de Miguel, su encubierto deseo de inmolarse para pretender ser inmortal con sus banderas "rhooohjas", sus conspiraciones nunca probadas, su falso rabino y su falso pastor; su frustrado deseo de ser víctima de un golpe de estado, sus teorías económicas trasnochadas, su filosofía galáctica, su deseo de "desatar la muerte de los espectros", su obsesión con los vampiros, su arribismo de pseudo-intelectual, sus pulseritas y esas fachas, sus ganas de robarse (otra vez) la espada de Bolívar, su profuso deseo de desquitarse de quién sabe qué o quién, su fijación por ver a un Nazi genocida en cada rival, y su más que evidente antisemitismo.


Recordaremos su dialéctica para erradicar lo ilícito quitandole la i; recordaremos cómo amarró el clítoris a la mente; cómo es que iba a acabar al ELN en 3 meses o renunciaba; cómo con su complejo de dictador bananero pretendió violar la soberanía peruana y cómo para ser recordado quizo reformar el escudo nacional; cómo prohibió vender el cuerpo pero encaramó al prostituto actor porno con quien leía a Marx mientras humillaba públicamente y en cadena nacional al pobre negro greñudo; y cómo su MinEducación reprobó tesis de grado por cuenta de un plagio; cómo favoreció la cocaína por sobre el whisky y cómo nos quiso vacunar contra la inminente fiebre amarilla porque los micos venían emberracados camino al páramo; cómo nos ibamos a quedar sin agua y Bogotá debía desalojarse; cómo nos pretendió tramar con el tren transelvático y con otro transoceánico y luego quiso cabalgar hasta Europa; cómo Abraham o Sem parieron a Caín y a Abel porque la Biblia sí la lee y aún así se llevó a la moza a visitar al Papa; cómo no lo educó y tampoco se lo condenaron y ninguna fiscal quiso averiguar por los $15 mil millones de Los Torres Gemelos (así, en masculino); cómo no llegó a tantas reuniones porque no lo despertaron pero sí pudo trinar de madrugada sus ridículas catilinarias, o cómo llegó tarde en guayabera a honrar (sentado) a los militares y cómo se desapareció en Manta o se paseó por Panamá con la voluptuosa damicela -hoy millonaria- y tarjeteó en el putibar de Lisboa; cómo Calarcá se paseaba orondo y los otros tranquis porque jugaban a La Lleva "congelada"; cómo nos dejó sin Panamericanos ni Fórmula 1 y con aránceles al 12.5% por no enviar a tiempo los formularios; cómo, cual Rin Rin Renacuajo con sombrero encintado, gafas oscuras, labiales rojos, babas, sudor y tufo vomitaba odio en cada discurso; cómo la curva cóncava hacia abajo no es cóncava hacia arriba; cómo se esparsen los genes de la vida por la galaxia; cómo está burlandose del turismo dizque con más visitantes pero con ocupación hotelera en franca caída y cómo esta destruyendo la industria petrolera por apostarle al turismo; cómo los pobres no usan gasolina y cómo ahora sí toca importar gas (¿recordará su plan de traerlo desde Panamá por via eléctrica o a su filósofa en MinMinas desacelerando la economía?); cómo es que somos potencia en el ensamblaje y exportación de carros eléctricos; cómo es que Jesús estuvo en la intimidad con Maria Magdalena y cómo usted es inolvidable en la cama; cómo lo iban a matar y entonces aterrizó en Gorgona refugiandose con su amante; cómo vendió imposibles toneladas de tamales mexicanos en Japón y nos quedamos sin Estatua de la Libertad en Cartagena; cómo Juliana sí es titulada pero ahora es indefendible y ni su otra ex lo puede perdonar; cómo el jaguar se come al aguila mientras se viste de guacamayo; cómo llamó a la insubordinación ante Donald Trump y convocó a los colombianos a pelear en Gaza mientras que en su Colombia mataron a más de 55.000 personas; cómo sus fusiles Jaguar disparan por la culata gracias a su redomado antisemitismo; cómo le pagamos cursos de inglés en Suecia a una "primera dama" que nunca lo fue pero sí se largó ayer con cajas de dinero; cómo el Tren de Aragua es mentira y a Venezuela la jodió el cambio climático; cómo estigmatizó a los Brayan; y cómo le hizo shu-shu-shu a la economía nacional. Ante todo, cómo no aceptó la derrota en las urnas y saboteó al gobierno entrante, ufanándose de demócrata.


A todas estas, su matemática cuántica no aristotélica capaz le ayude a encontrar la derivada y segunda derivada que cruza esa tangente que le indique el maximum, ese orgásmico punto en donde pueda ubicar su Berol #2 que siempre nos refregó en cámaras. ¿Y cuándo es que vamos a leer el libro que escribía en Manta? Hoy, Colombia está más lejos de ser potencia de la vida que hace cuatro años y su defensa de que todo pasó a sus espaldas está dejando en ridículo al Bojote aquel del 8000.


... ¿Y a qué se fué a Cuba en el ocaso de su periodo y a cuenta de qué ese chasco en Tolú? Tan descordinado todo que hasta Orisha le cantó a la Libertad en Cuba con dineros despilfarrados por RTVC. ¿Y cómo es que esta semana invitó a "minimizar las muertes" llamando a la sublevación, la insurrección popular y la formación de grupos paracos, o asustarnos con decenas de toneladas de explosivos escondidos? Como buen narcisista, lo que niega es a lo que aspira; de lo que acusa a otros es reflejo de su escencia.


Como decía algún profesor de estadísticas: "hay dos maneras de mentir: una es mintiendo y otra es haciendo estadísticas". Usted no nos trajo a Interpol ni a un grupo se sabios de Silicon Valley pero sí improvisó a un mechudo rockero frustado con alergia al jabón y con confesa pasión por el chismorreo y las teorías de conspiración para explicar sus fantasías electorales a punta de "un poco de imaginación". Usted no ha probado fraudes. ni algoritmos israelíes, ni millones de bots, ni en el planeta exiten siquiera esos 75.000 expertos testigos presenciales de software para que estén ante usted postrados probándole lo inverosímil. Pero usted sí se está comportando como Goebbles, ese Nazi que tanto predica odiar: mienta y mienta hasta que le crean. Terminará incendiando al país así como aquel genocida incineró al Raichtag y a millones más en crematorios y, ahí sí, ese genocidio criollo será bautizado con su nombre. El fraude ha sido usted porque las únicas "pruebas" presentadas fueron esas güevas que se prestaron para humillarse en televisión haciéndole el favor de analizar su incoherente Power Point (¿Otro millonario contrato?).


Y no, en Gaza no hubo genocidio ni es copia de Auschwitz, ni Israel atacó de la nada a 7 países, ni Jesús fue Palestino, y el pueblo elegido no es raza superior, y Netanyahu no está obsesionado con usted. Usted nunca condenó a Hamás; Hamas en cambio varias veces se manifestó para agradecerle su postura. Tampoco expresó condolencias a las familias de los dos colombianos asesinados en el festival de Nova. Para usted, un judío bueno es un judío muerto. Eso, y sus miles de perversos tweets, lo convierte en un vil antisemita de pacotilla a quien el judío Einstein jamás le concedría un minuto de su relativo tiempo. Siéntase ahora pues como el catalizador de una nueva embajada en Jerusalem y tómese tranquilamente una Milanta, que al menos eso no es invento israelí.


Su desespero lo inculpa. Esa manera alocada de feriar el presupuesto en la hora 11, repartir Cruces de Boyacá cual dulcecitos en piñata de barrio, amenazar, revelar secretos médicos (¿cuándo veremos el suyo?), nombrar notarios y firmar contratos billonarios le pasará justa cuenta de cobro. Patético ver como entre sus propios alfiles se picotean cual pelea de gallos. Usted nunca supo armar equipo más allá de improvisar un vulgar cabaret de Lolitas a comisión y un circo de (papá) pitufos morales. Lo que decida hacer Trump con usted es secundario ante lo que deberá responderle a la justicia nacional y a su pueblo. Quítele la "i" al "ilegítimo" gobierno de Abelardo, tómese su tradicional café, váyase a dormir contando mariposas amarillas o escríba su versión de "Cartas a mis putas alegres". Mi deseo es verlo aburrido, sin protagonismos, sin carceles ni extradiciones, ni nadie que atente contra usted, pero verlo sumido en el solitario desencanto de la irrelevancia y el ostracismo, ese merecido elixir que anhelamos para sanar al país. Sea usted pues, ese Coronel del Ejército Bolivariano, pero aquel que no tenga a nadie quien le escriba. 7 de agosto, final de una demorada crónica de una muerte política anunciada.


Que Colombia sepa reponerse pronto de estos calamitosos años y que la semilla de odio que sembró en el país desaparezca afanosamente. Quiera Dios que sepa usted guardar compostura en lo que le queda en esta galaxia.


!Ad Astra, muuuucho Honorable Presidente! (así como dijo usted una vez en la Plaza de Bolívar justo antes de que mataran a Miguel.)


1 comentario


Aplique mole a este episódio de nuestra dolida Colombia aquella frase popular: “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo aguante”. Hay medio país que en su interior tiene el disco duro lleno de datos que usted ha resumido brillantemente, Petro no mató a Colombia de milagro, El cuerpo es fuerte y tiene guante.

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