Del mito de La Creación a la astrofísica



Por Rabino Daniel Shmuels

La Torá nos enseña que el primer día del séptimo mes es Yom Teruá, el día del sonido del Shofar, día de descanso solemne y sagrada convocación. Siglos después nuestros sabios del Talmud nos aseguran que ese día es Rosh HaShaná, la cabeza del año o mejor dicho, el año nuevo de los años. Bajo esa perspectiva cada primero de Tishrei celebramos un año adicional del majestuoso momento de La Creación. Verdad sea dicha, es sólo la opinión de Rabi Eliezer, en la Masejta (tratado) de Rosh HaShaná (10b), la que propone esa fecha como el momento mismo de La Creación. De ahí en adelante el Talmud entra en un debate acerca del momento exacto de La Creación que llega hasta nuestros días con diferentes opiniones al respecto.

Más allá del debate talmúdico, mi interés se dirige a La Creación per sé; la cual, para el pueblo judío proviene directamente de la Torá y es de acuerdo a ella que se establece que el mundo fue creado en seis días, recordemos, el séptimo día el Señor cesó de trabajar y descansó. Entonces, la pregunta que dirige este escrito es, ¿fue realmente el mundo creado en seis días?


¿quiénes son los científicos ahora? ¿Los ignorantes y absurdos creacionistas o aquellos que los ridiculizan?

Mi respuesta desde siempre ha sido sí, el mundo fue creado en seis días y siete si consideramos que el descanso es parte de La Creación. Esta posición me ubica en un grupo de personas que son llamadas “creacionistas” porque creemos en la creación del mundo de acuerdo a la Torá. De cualquier forma, las ciencias naturales nos dan evidencia que el universo tiene aproximadamente 13.7 billones de años de creación. Y aquí es donde la cosa se pone complicada porque o son seis días o son trece billones de años, o somos creacionistas o somos científicos.

En mis años de juventud el asunto era fácil de resolver, los días de Dios son diferentes a los nuestros por el simple hecho que Dios creó los astros y las estrellas hasta el cuarto día; entonces, ¿cómo podían haber pasado ya tres días si nosotros contamos los días a partir del sol? Esos días pudieron ser billones de años para nosotros pero no para Dios. Una explicación simple y sencilla que aún hoy en día tiene sentido para mí; de cualquier forma, carece del elemento “científico” que le puede dar validez alguna para quienes consideran que La Creación es solamente un mito bonito que pretende explicar las cosas.

La cuestión ahora era encontrar un soporte científico para mi explicación. En mi infancia, el concepto de universo era eterno, el universo no tenía ni principio ni fin y era infinito, teoría que derrumbaba inmediatamente mi creencia. De cualquier forma, con el paso del tiempo, la ciencia aceptó que dicha teoría era imposible de sostener debido a nuevos descubrimientos en los campos de la física y astronomía; por consiguiente, la teoría del universo y su existencia tenía que cambiar.

Esto me llevó a encontrarme con Albert Einstein y su teoría general de relatividad; la cual, dió paso a que Georges Lemaître estableciera en 1920 la teoría del Big Bang, donde él teorizó que el universo surge de un átomo primordial que, digámoslo así, explotó y de ahí se expandió creando el universo (esto es más complejo y conlleva el aspecto de tiempo, espacio, materia/energía y universo en expansión que van más allá del marco de este escrito). Y sí, le tomó a la educación más de sesenta años incluir esta nueva teoría en su currículum. La teoría del Big Bang ratificó mi posición creacionista porque al leer Bereshit (Génesis) lo que estoy leyendo es la explicación atómica de Lemaître; empero, esa puede ser sencillamente mi lectura y nada más.

Con el avance propiciado por Einstein y Lemaître las ciencias naturales y matemáticas lentamente aceptan la existencia formal de la astrofísica, ciencia que estudia los principios de la física y química para entender la naturaleza de los objetos astronómicos en el espacio; es decir, explica el origen del universo y sus diferentes manifestaciones. Para mí, este es el campo de las ciencias donde yace la respuesta a mi pregunta; empero, hasta ese punto, todo es teoría expresada en números sin ningún tipo de corroboración física.

Pues bien, resulta que Arnold Pentis y Robert Wilson descubrieron “el eco” del Big Bang, la energía residuo de una explosión primaria que creó el universo y permite su expansión. Esto ratificó la teoría del físico George Gamow quien dijo que de haber existido un Big Bang el universo hubiese surgido de la nada haciendo una explosión cuya energía a través del espacio debería ser más y más diluida. Esa energía diluida a través del espacio es el eco del Big Bang y cosa que estos dos astrofísicos descubrieron. Pero entonces surge una nueva duda, ¿cómo puede algo surgir de la nada?

Bajo la óptica del Big Bang, el físico Edward Tyron estableció que el universo surge de una fluctuación cuántica. Esto es, dada la pre existencia de las leyes de la naturaleza, como la física cuántica y las leyes de la relatividad, de la nada se puede se puede crear algo físico. Anotemos que las leyes cuánticas no son físicas sino que ellas actúan sobre lo físico; entonces, este compendio de fuerzas no son físicas, actúan sobre lo físico, crearon lo físico de la nada y pre existen al universo. Eso es lo que nos dice la ciencia actualmente; ahora bien, si pienso en nuestro Dios, el Dios de Israel, veo las mismas cualidades: no es físico, actúa sobre este mundo físico, creó el universo de la nada y pre existe al universo. Para mí, este es el punto de partida que une ciencia y judaísmo.

Teniendo un Creador necesitaba ahora la explicación de los seis días bajo la misma óptica científica. En astrofísica existe el concepto de “dilatación temporal”. Esta teoría explica la dilatación del tiempo a través del espacio desde la explosión inicial hasta nuestros días, desde el momento donde se formó la materia primordial hasta hoy; es decir, establece el radio cuantificable de la dilatación del tiempo de acuerdo a la expansión del universo. Esta dilatación no es la gravedad ni la velocidad, es el estiramiento del espacio; el cual, afecta la percepción del tiempo cuando se analiza a determinada distancia. Dicho estiramiento se da por un factor de un trillón; por consiguiente, en tanto el espacio se estira existe una constante que distorsiona el tiempo. En otras palabras, lo que en un sitio del universo más cercano al punto de origen de la explosión pueden ser un billón de años, en la tierra pueden ser 13.7 billones de años.

Esto me regresa a mi teoría pirata de juventud, los días de Dios son diferentes a nuestros días. Para Dios, punto originario del universo, el tiempo es relativo desde su perspectiva, La Creación fue hecha en seis días; en cambio, para nosotros que estamos en un punto equis trillones de dilatación temporal a distancia del punto original, estamos hablando de 13.7 billones de años de dicho momento. Recordemos nuevamente un punto fundamental acerca de la Torá y es que ella fue entregada por Dios al hombre, es el punto de partida de Dios el que se está transmitiendo, no al contrario. El tiempo que se está expresando en ese punto de la Torá no es el tiempo terrícola sino el tiempo de Dios.

En relación con esta idea, el astrofísico Gerald Schroeder creó una fórmula matemática donde dividió los años del universo entre el factor de la dilatación temporal actual produciendo como resultado un factor aritmético que al convertirlo en días resulta en seis días, seis días de La Creación. Desde la perspectiva temporal de Dios, La Creación tomó seis días que para nosotros son 13.7 billones de años. De hecho, él tiene todo un análisis que explica segundo por segundo los seis días de La Creación de acuerdo a la astrofísica.

He ahí la explicación científica del despectivamente llamado mito de La Creación, basada en las ciencias naturales, la astronomía, la física, la química, la matemática incluyendo álgebra, trigonometría, cálculo y demás. Según entiendo eso es lo que se clasifica como ciencia pura. Entonces, cabe preguntarse, ¿quiénes son los científicos ahora? ¿Los ignorantes y absurdos creacionistas o aquellos que los ridiculizan?

Zoom, este lunes 19, a las 8:00pm - Vidas Pasadas, Reencarnación e Hipnoterapia
¿Qué le Pasó a Nuestro Planeta?
¿Puede la Marihuana ser Kosher? ¿How "Chai" are You?
El hombre en Damasco
Prologo al segundo libro de mi amigo Leon Hochman - Dromomaniando II
Video. La lucha antiterrorista en Perú y las enseñanzas para Colombia - Alm. Giampietri
ZOOM - Bari Weiss (ex-New York Times) y cómo combatir el odio. Hoy lunes 12, a las 7:30pm
Del mito de La Creación a la astrofísica
Videoconferencia. Corrie ten Boon, una Justa entre las Naciones
Combatiendo el odio contra judíos - Fuente Latina
El susto con Corbyn y Sanders (…y Petro)
Saber Perdonar

Artículos por categoría

Artículos por fecha

 

Comentarios

Últimas publicaciones

Radanita (en hebreo, Radhani, רדהני) es el nombre dado a los viajeros y mercaderes judíos que dominaron el comercio entre cristianos y musulmanes entre los siglos VII al XI. La red comercial cubría la mayor parte de Europa, África del Norte, Cercano Oriente, Asia Central, parte de la India y de China. Trascendiendo en el tiempo y el espacio, los radanitas sirvieron de puente cultural entre mundos en conflicto donde pudieron moverse con facilidad, pero fueron criticados por muchos.

Todos los derechos reservados @valijadeapocrifos.com