¿Qué planeta le vamos a dejar a nuestros nietos?
- Jack Goldstein

- hace 17 minutos
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Por Marlene Manevich
Crecí en un mundo que parecía limpio. Cuando empecé a tomar conciencia de las cosas, aparecieron en mi vida conceptos como contaminación, ecología, cuidado del planeta, cambio climático. Hasta ese momento recuerdo que íbamos a Villa Alicia, el club judío de Medellín, donde también quedaba el colegio y nos tostábamos al sol con las fórmulas que nos recomendaban para dorar nuestra pieles heredadas de la estepa rusa. Nos embadurnábamos en coca cola, cerveza, sin pensar en que el sol podía hacernos daño, pues no existía el bloqueador solar y no habían descubierto aún el hueco de la capa de ozono.
Se sabía poco del cáncer de piel. Así crecimos, hasta que nos tocó empezar a cuidar el planeta (y la piel) para que las siguientes generaciones pudieran seguir habitándolo. Empezamos a usar productos biodegradables, a reciclar las basuras, a usar menos bolsas plásticas. Los zorros disecados en forma de abrigos y estolas pasaron de moda y las señoras de la alta alcurnia empezaron a cambiarlas por una moda más sintética, que se adecuaba más a la vida actual. Se luchó por acabar con las corridas de toros para evitar el maltrato animal, por el que tanto abogó la recién fallecida diva del cine, Brigitte Bardot.
Hicimos muchos cambios y nos incomodamos para vivir mejor y para cuidar el planeta. Pero para qué queremos dejarles a los nietos un planeta más limpio, si los gobiernos de los diferentes países no son limpios? Los gobernantes nunca han sido de lujo y crecí en un país de mucha violencia hasta que los partidos que se mataban entre sí, lograron conciliar. No podemos decir que eran los mejores políticos, pero si eran personas de respeto. Y eso era más o menos a nivel mundial. Los gobernantes tenían liderazgo Por ejemplo en Israel, cuando se creó el estado, podemos hablar de Ben Gurion, Golda Meir, como leyendas históricas, que cometieron errores, pero eran transparentes ante el público. Y así sucedió en muchos países.
Recuerdo cuando mataron a Kennedy, yo tenía 9 años y hasta hoy recuerdo el impacto que me dejó esa noticia. Creíamos que los presidentes eran buenos y -como pienso hoy todavía- que la vida es sagrada. Después vino el poder. Dictaduras y teocracias, de derecha y de izquierda, totalitarismos, juntas militares y dirigentes atornillados al poder, como si esa fuera la única oportunidad en sus vidas. Hoy estamos viviendo una época de no entender lo que sucede. Un mundo que gira sin dirección y cuando uno no sabe adónde va, no llega. Qué clase de países les estamos dejando como herencia a nuestros hijos y nietos? Nos queda la esperanza de que aparezca un verdadero líder honesto y decente que sea capaz de darle un sentido a este caos mundial de falta de liderazgo.
Recuerdo una frase que dice cuídate primero a ti mismo, después cuida tu barrio y tu ciudad, después cuida tu país y sigue el cuidado del mundo. Que lindo vivir en un mundo mejor y dejarles una mejor herencia a las generaciones venideras






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