De los cristianos judaizantes y el riesgo de dilución



Por Alvaro Ramirez Bonilla

Sin lugar a dudas en las últimas décadas, el judaísmo ha conocido una popularidad que no tuvo en la primera mitad del siglo XX. Los grupos judeófilos han proliferado y van desde el movimiento Jews for Christ hasta los judíos nuevos que ya dieron el salto final y adoptaron totalmente el judaismo. Al menos desde la destrucción del segundo templo, el judaísmo ha sido más bien aislacionista, el principal objetivo ha sido evitar la asimilación. Por eso tener tanta gente nueva queriendo acercarse al judaísmo plantea una tensión casi existencial que genera oportunidades, pero también riesgos, incluido uno nuevo: el riesgo de dilución… al menos marcaria.


Cada uno de estos grupos pro-semitas plantea cuestiones sensibles pero en este artículo me quiero enfocar en los autodenominados “judíos mesiánicos” y en particular al problema espinoso que su nombre plantea.


Traduciendo a la Wikipedia (en inglés) “el Judaísmo Mesiánico es un movimiento religioso sincrético cristiano que incorpora algunos elementos del judaísmo y de la tradición judía con el cristianismo evangélico. Este movimiento emergió en las décadas de 1960 y 1970 del Movimiento Hebreo Cristiano y de la organización bautista Jews for Jesus, fundada en 1973, por el ministro Bautista Conservador Martin Rosen”. Este movimiento está lejos de ser uniforme y unificado por lo que sus creencias y prácticas pueden variar sustancialmente de una comunidad a otra.


En este artículo, planteo primero, las dificultades que tiene llamarse “judíos mesiánicos”, y segundo, propongo una nueva categoría conceptual para referirse a ellos y que permitiría una mayor harmonía con estas comunidades.


Referirse a estas comunidades cristianas como judíos mesiánicos se presta para muchos malos entendidos, ya que judíos mesiánicos somos todos los judíos, y equivaldría a ponerle a un grupo los “judíos kosher”. Todos los judíos somos mesiánicos así como todos los judíos entienden que hay una obligación de comer kosher así solo se alimenten de pizza de peperoni. Hoy, para muchos judíos, el arribo del mesías es inminente y está esperando solamente a que terminen de hacer el birkat hamazon para llegar. Otros, dentro de los que me incluyo, no viven en función de la llegada del mesías pero saben que está en la tradición judía y que se espera su llegada.


Cuando oigo: “judíos mesiánicos”, lo primero que se me viene a la mente es un Lubavitch con una gran foto del Rebbe cantando para que llegue el mesías ya. Puede que otras corrientes no compartan el mesianismo militante de Chabad, puede que incluso entre ellos haya fuertes discusiones acerca de si el Rebbe fue, es, será o no será el mesías, pero en general se acepta que este grupo es judío. Tener un mesías más o menos cerca no es algo que defina al judaísmo, porque en todo el judaísmo hay un mesías rondando.


(*) También podría llamarse un judío mesiánico a una persona que, siendo judía, decida hacer a Jesús de Nazareth su mesías. Judíos mésianicos seguidores de Jesús fueron todos los de la primera generación. Ninguna persona en el judaismo se atrevería a decir que Jesús de Nazareth y sus doce apostoles no eran judíos. No obstante, [1] de acuerdo a la Corte Suprema de Israel, en una jurisprudencia que se mantiene desde 1989, incluso judíos nacidos en familias judías ortodoxas y que se han unido a estos grupos pierden el derecho a hacer aliya por haber cambiado de religión, dejan de ser judíos y pasan a ser considerados cristianos. Recoge esta jurisprudencia un principio hálajico (Rambam, Hiljot Avodat Kojavim 2.5): "Un judío mumar - renegado - que (se convierte a la) idolatría, reniega de toda la Torá. Así mismo con los apikorsim - impíos rebeldes - de (el pueblo de) Israel, no son considerados como judíos para ninguna cosa, y no se les acepta jamás su arrepentimiento. Y nosotros nunca aceptamos allí el arrepentimiento, porque el versículo dice: "Ninguno de los que van a ella vuelve, ni retoma los caminos de la vida"..."


Más recientemente se les ha dejado hacer aliya pero basados en que sus padres y abuelos son judíos. Los que no puedan demostrar tener un padre o abuelo judío no tienen ninguna posibilidad de hacer aliya.


Las discusiones sobre qué estatus tienen los gentiles cristianos, empezaron casi después de la muerte de Jesús de Nazareth, cuando sus seguidores en Jerusalén llamaron a Pedro a dar explicaciones de porque estaba dejando entrar a personas sin circuncisión a su comunidad y comía con ellas. Saulo de Tarso, mejor conocido como San Pablo, fue el que abrió totalmente las puertas a los gentiles a las comunidades que originalmente eran judías. A mediados y finales del siglo II EC, estas discusiones crecieron a tal magnitud que crearon un sismo tan grande que las dos religiones se separaron irreconciliablemente. Ya para el siglo V desaparecen de la historia los cristianos con costumbres judías para volver a resurgir recientemente.


Pero el gran problema para nosotros es permitir a un cristiano sin ser judío de nacimiento, sin haber hecho una conversión halajica y sin nisiquiera tener planes de convertirse que se haga llamar judío. Yo sé que las normas del derecho de propiedad industrial no aplican a las denominaciones religiosas, pero siendo un abogado en la materia no me puedo impedir hacer un estudio basado en el derecho marcario.


En derecho de marcas, eso se llama el problema de la dilución o vulgarización de la marca. El ejemplo que se cita en clase es el del sustantivo “clinex” que se usa para hablar de pañuelos desechables de papel, independientemente de la empresa que los produzca. Originalmente, Kleenex era una marca registrada de uso exclusivo de Kimberly-Clark pero su uso en el lenguaje común derivó en que la marca no sea defendible y que haya perdido buena parte de su valor.


Además, se genera un segundo problema: el riesgo de confusión. Si se permite que miles de cristianos se hagan llamar judíos entonces ya no se sabrá que es ser judío. De hecho sucede entre el público en general, e incluso en personas educadas, quienes sostienen con vehemencia y autoridad que los judíos aceptan que Jesús es el mesías, la prueba es que hay muchas más comunidades “judías mesiánicas” que judías. Ya pueden ver el tamaño del problema.


Todo esto genera un tercer problema, el aprovechamiento de la reputación ajena. Si ya todo cristiano puede ser judío, eso significa que si se une a esa determinada comunidad pasa a ser uno más del pueblo elegido por Dios con la ventaja de no tener que llevar la carga de las 613 mitzvot. Qué mejor argumento de captación de almas (y diezmos) para un público ávido de reconocimiento divino.


Digo que es un problema para los judíos porque es una obligación del dueño del letrero defenderlo. Si el dueño no lo hace, entonces su marca se diluye, la gente se confunde, los competidores aprovechan y al final pierde su marca. Seguramente los tribunales no son el lugar apropiado para defenderse, y seguramente la diplomacia interreligiosa sea una mejor opción, pero en todo caso algo debe hacerse. Estas comunidades crecen más rápido que las comunidades judías y en algún momento ellos serán los “nuevos judíos”. Yo propongo usar el lenguaje con su función más básica y es empezar a nombrar las cosas por su nombre.


Me voy a permitir sugerir que para evitar diluciones y confusiones a estos grupos se les llame Cristianos Judaizantes. Cómo explicaré más adelante este nombre no solo es más apropiado sino que permite fortalecer los lazos entre las dos comunidades.


Cristianos, porque su creencia pivote es que Jesús o Yeshua es el mesías (kristos, en griego, de ahí su nombre kristianos). Algunos pueden creer o no en la divinidad de Jesús de Nazareth (los hay unicitarios y trinitarios, quienes le creen como una divinidad y quienes no), pero todos aceptan que él es el único mesias, que dío su vida para ofrecer la salvación, no sólo a los judíos, sino a toda la humanidad, que resucitó a los tres días y que debe regresar. Sus creencias y prácticas están encaminadas a hacer compatibles y equivalentes la Torah con el nuevo testamento. La circuncisión aunque es promovida no es obligatoria. No sienten que sea obligación respetar todas las mitzvot porque igual la gracia de Cristo les abre las puertas del cielo. Además no tienen ninguna intención de abandonar a Cristo en el camino ni de convertirse al judaísmo. Yo creo que fácilmente podemos estar de acuerdo con la wikipedia en que son un movimiento cristiano más pues no olvidemos que el cristianismo es plural y tiene tantas iglesias, tipos y denominaciones que es prácticamente imposible contarlas.


Judaizantes, porque es la palabra más adecuada en español para referirse a aquellas personas que, siendo formalmente cristianas, promueven las prácticas judías y la observancia de la ley mosaica. De cierta manera judaizar puede definirse en querer vivir como judío. Esta palabra no es usada hoy en día y se mantiene como un valor historiográfico, pero considero oportuno sacarla del archivo para volverla a usar en su sentido original. Es oportuno hacer una claridad, algunas personas se confunden al pensar que judaizar es igual a evangelizar pero en judío. Judaizar no tiene, y no debe tener, la connotación de querer volver judíos a los cristianos.


Judaizar en esta parte del mundo fue un grave delito castigado con la pena de muerte. La inquisición española persiguió esta práctica con todas sus fuerzas, pero en la gran mayoría de los casos iba detrás de los cristianos nuevos. Los marranos, criptojudios o anusim eran los judíos, o descendientes de judíos, que de alguna manera se convertieron al catolicismo, por temor, fuerza física, presión social o simple intéres, pero a los que se les acusaba de seguír observando las practicas judías.


Nuestros amigos, los cristianos judaizantes, también hubieran terminado en la hoguera por tan solo promover la idea que Jesus de Nazareth nacio judío, vivió como un judío y murío judío. Habrían sido quemados vivos y sus sambenitos colgados por generaciones en las iglesias por querer guardar shabbat, ayunar en Yom Kippur o no querer comer cerdo.


Si bien la inquisición ya quedó atrás, judaizar sigue siendo una conducta que levanta muchas enemistades entre un amplío espectro del cristianismo y que ha dado a luz divisiones y nuevas formas de cristianismo como los “adventistas del séptimo día” o los “testigos de j-e-vá”. Para el evangelio cristiano todas las mitzvot fueron abolidas en la cruz y la única puerta a la salvación es la gracia de Cristo. Cuando los cristianos judaizantes quieren seguir partes de la ley mosaica, están desconociendo la gracia de Cristo, y con eso, ya se podrán imaginar la clase de enemigos que les puede causar. Estos problemas ya fueron señalados a la comunidad cristiana de Galacia en los tiempos de San Pablo, quien en la Epístola a los Gálatas, básicamente, los regaña enérgicamente por querer observar las mitzvot y sobre todo por circuncidarse. San Justino va más lejos y en el año 140 de la Era Común declara herejes a aquellos que quieran observar la ley de Moises. Ese ya es uno de los últimos puntos de ruptura entre el cristianismo y el judaísmo. Así las cosas, los cristianos judaizantes están en una situación complicada porque tienen grandes detractores en ambas religiones, y deben hacer toda suerte de malabares teológicos y acoples litúrgicos para sostener sus creencias.


Pero ellos, además de judaizar, son profundamente sionistas. Están medularmente convencidos que el pueblo judío fue escogido por Dios, que hay que bendecirlos, y que la tierra de Israel nos pertenece por decisión divina. Esto es mucho más que lo que muchos judíos, incluso hoy en día, están dispuestos a aceptar. Por ello, son grandes aliados del Estado de Israel, un Estado que tiene más enemigos que amigos. Así como hay que luchar contra el antisemitismo también hay que apoyar el Prosemitismo, o al menos no espantarlo.


El solo hecho de aceptar lo que era inaceptable y defender la existencia de Israel como un Estado judío hace que los judíos debamos sentir un enorme aprecio y simpatía por los cristianos judaizantes.


Los cristianos judaizantes son buenos vecinos con los que se puede compartir porque cada uno tiene clara cuál es su casa. Coloquialmente dicho, “todo bien” mientras “cada loro esté en su propia estaca”. Con los judíos mesianicos la situación es más complicada porque muchos podrán considerarlos usurpadores de marca y costumbres que crean confusión y ruido tanto al interior como al exterior del mundo judío. De no hacer nada, históricamente al judaismo no le ha sido de agrado este tipo de situaciones y se han creado murallas para asegurarse que esas ideas confusas no ingresen al ya complejo mundo judío. Algo debe hacerse para manejar adecuadamente esta novedosa onda de apoyo al pueblo de Israel, pero siempre muy conscientes del riesgo de dilución.



 


Nota aparte:


Últimamente, he venido pensando que a lo mejor el pueblo de Israel hubiera debido prestar más atención al Rabino fariseo Yeshua ben Joseph. La actitud altiva y pendenciera, pero sobre todo irrealista, de muchos de los grupos judíos del siglo primero de la era común que creían que podían enfrentar al imperio más grande y fuerte que haya conocido la humanidad, liderados por su mesías de turno, trajo muy malos resultados. A lo mejor, poniendo la otra mejilla, y pasando de agache, el segundo templo no habría sido destruido, el imperio romano se habría caído solito y nos hubiéramos economizado casi 2000 años de diáspora. Pero bueno, Dios sabe cómo hace sus cosas.


@alvaro@brlatina.com


(*) Se fundamenta en un principio halájico del Rambam:

Hiljot Avodat Kojavim 2.5: "Un judío mumar - renegado - que (se convierte a la) idolatría, reniega de toda la Torá. Así mismo con los apikorsim - impíos rebeldes - de (el pueblo de) Israel, no son considerados como judíos para ninguna cosa, y no se les acepta jamás su arrepentimiento. Y nosotros nunca aceptamos allí el arrepentimiento, porque el versículo dice: "Ninguno de los que van a ella vuelve, ni retoma los caminos de la vida"..."

Y también en Hiljot Mamrim 3:2: "Desde el momento que es públicamente conocido que un judío es rebelde y activo negador en contra de la Torá Oral, ... es como todos los apikorsim - impíos y rebeldes -, como los mosrim - traidores - y como los mumarim - renegados -, pues ninguno de estos forman parte de Israel..."