El que reza y peca empata
- Jack Goldstein

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Por Marlene Manevich
Los rabinos siempre me han inspirado respeto. El problema en Israel es que algunos son demasiado ortodoxos, rayando con el fanatismo y por eso mismo muy radicales.
Ese irrespeto se transforma en terquedad, pues sólo quieren hacer las cosas como ellos quieren. Este es un país asediado por enemigos y por eso es tan importante el ejército de defensa. Todos los jóvenes a los 18 años se alistan para prestar el servicio militar. Es para ellos una obligación moral, pero también un orgullo. Por algunas leyes, los religiosos están eximidos y a cambio deben estudiar Torah. El estado les pasa una ayuda para que puedan dedicarse a estudiar y no tengan que trabajar. Esta condición es un poco molesta, pues no hay equidad.
Los religiosos protestan cada vez que hay una decisión de que sus hijos deberían ir al ejército. Detienen el tráfico en las carreteras y se tornan agresivos. La semana hubo un incidente muy desagradable, pues dos mujeres soldadas fueron a Mea Shearim, uno de los barrios mas religiosos de Jerusalem para el reclutamiento y se armó una protesta de magnitudes descomunales. Hubo hasta disparos y la policía tuvo que intervenir. Es absurdo que en un momento tan delicado que vive el país, haya este tipo de desacuerdos internos que afectan la imagen de Israel y la sana convivencia, pues se trata precisamente de respetar los diferentes grados de religiosidad o de pertenencia al judaísmo. Las soldadas estaban cumpliendo su misión de defensa y no deberían haber sido atacadas en esa forma.






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