Marranos en Colombia

Actualizado: 12 de ago de 2020

Por Paul Heller


Originario de Bogotá, Colombia, Paul Heller es hijo de sobrevivientes del Holocausto. Términó bachillerato en el Colegio Colombo Hebreo. Es barítono educado en Bel Canto y en Liturgia. Luego de unos años estudiando en Seminarios Rabinicos en Jerusalem, decidió que una vida en el ámbito religioso era lo suyo, no antes terminado en Colombia sus estudios de Odontología en la Universidad Javeriana y ejerciendo conjuntamente la posición de Cantor en la Asociación Israelita Montefiore y de Traductor oficial, vocación de familia.


Al ocupar púlpitos desde 1986 en Bogotá, Ecuador, Suecia, Medellín y actualmente en el Reino Unido, ha participado en festivales internacionales de música judía a ambos lados del Atlántico.


Paul a escrito en su blog www.kantorer.com sobre música, bioética y la dinámica entre Israel y el judaísmo en las comunidades donde ha vivido. Ha recorrido Europa dando conferencias sobre temas que le apasionan como es el origen del Ladino y de la música sinagogal y sus normativas. Es miembro internacional de la Asamblea de Cantores y de la Asociación de Cantores Europeos. Actualmente, pertenece a grupos de estudio de Mussar. Más sobre su actividad se puede leer y escuchar en su página de Internet www.cantorheller.com



Paul Heller, Londres, junio 22 de 2020

Mientras de paso por Medellín ejerciendo el púlpito como Líder espiritual (2011-2013) en la Comunidad Judía de Medellín (UIB) me interesé por el fascinante tema de los cripto-judíos o marranos, aquellos quienes llegaron a América del Sur desde el siglo XVI escapando de los tribunales de la Inquisición, y también comprender un proceso de acercamiento de aquellos que volvían a la fe judía, argumentando su descendencia.


Medellín ofrece más vida judía de la que uno esperaría en una ciudad con una pequeña comunidad judía con alrededor de 250 miembros activos con fuertes vínculos con el judaísmo tradicional, un club campestre, también tiene una próspera escuela judía que celebraba sus 65 años de existencia en 2011, uno de los mejores colegios del país siguiendo un modelo traído de Israel. Lo mismo es cierto para las principales ciudades de Colombia, Cali, Barranquilla y la capital, Bogotá, donde crecí.


Medellín es también una ciudad que cuenta con un Centro de Kabalá con vínculos con la sede principal de Los Angeles, una Casa Lubavitch con su emisario - sheliach. Un Centro de Estudios Culturales, creado por mi predecesor en Medellín, el rabino Gershon Switman, y ahora, tres nuevas comunidades judías que describiré más adelante, pero la pregunta es: ¿Hace cuánto tiempo hay judíos en Antioquia?


El periodista y escritor Azriel Bibliowicz nos da la respuesta. Menciona que "la presencia judía fue evidente durante el siglo XVII, como lo demuestran los registros de la Inquisición en Cartagena, ya que había una pequeña comunidad de cripto-judíos o marranos, que tenía un rabino como quedo registrado, Don Blas de Paz Pinto, torturado hasta la muerte por la Inquisición, acusado de ser "supervisor de los judíos". Bibliowicz asegura que la presencia de judíos en los siglos XVII y XVIII fue esporádica y mínima. Sin embargo, dejaron testimonio de su paso por ciertas regiones, con la ola que llevó a muchos a Barranquilla con apellidos como Senior y De Sola.


En cualquier caso, la pequeña comunidad judía que vive en la próspera ciudad colombiana de Medellín, lugar de nacimiento del artista Fernando Botero, no es producto de hechos heróicos de siglos pasados, sino de una migración a fines del siglo XIX y principios del siglo XX que preveía un futuro en la capital del departamento de Antioquia, al noroeste del país, en el corazón del valle de Aburrá y a lo largo del río Medellín. El profesor y escritor Memo Anjél me mencionó que en ese momento la ciudad era el asentamiento para judíos a los que solo se les permitía trabajar aquí y desarrollar el Valle de Aburrá. Muchos venían del sur del Continente.


Hoy la ciudad tiene una población de más de tres millones de habitantes, la segunda en el país y es el centro comercial e industrial más importante de Colombia con una historia judía sui generis.


A finales de los noventa, mientras trabajaba como líder espiritual de la Comunidad Judía del Ecuador en Quito entre 1996 y 2000, vine a saber de Loja, un pueblo al sur del Ecuador bien metido en la cordillera de los Andes, perfecto lugar para que judíos escapando la Inquisición se asentaran allá. Hasta el día de hoy, quedan remanentes de su pasar por allí, palabras en ladino como "zarcillos" todavía son usadas en el lenguaje cotidiano. En Loja existe una Jevra Kadisha cristiana (sociedad funeraria de voluntarios) y otras historias de los orígenes de los judíos en esta región se cuentan y se escriben.


Pero en Colombia, los ejemplos de los orígenes cripto-judíos son más complejos. En el 2011 pude leer un artículo titulado ¿Hubo judíos en Antioquia? por Juan Carlos Morales Cano y luego copiado en la conocida publicación eSefarad, la cual reproduzco aquí en parte con mis observaciones personales. Hay varios ejemplos para poder trazar el origen de costumbres “paisas” o de la región antioqueña como originalmente judías y que son fascinantes.

El poncho de tela típico del paisa y de la región cafetera, rayado y con extremos desatados: Unos cripto-tzit-tzit que se asemejan a la prenda de cuatro esquinas o talit utilizada por los judíos tradicionales debajo de sus camisas. Sin embargo, esto no se puede reafirmar, ya que la ruana, una prenda usualmente de lana virgen, originaria de las regiones frías como la de Boyacá, también tiene las mismas características.


La teoría también existe del plato típico de la región, la bandeja paisa, que tiene su origen en un plato judío y que incluso incluye una arepa blanca (pan de maíz), sin levadura como la matza de Pesaj. La bandeja viene presentada con un pedazo frioto de corteza de cerdo, conocida como chicharrón o un chorizo de cerdo. Su exhibición prominente en la parte superior de los otros elementos del plato deja en claro incluso a los transeúntes casuales que el comensal no podría ser judío, como lo harían también los apellidos Santa María, Santo Domingo o Cruz. La bandeja paisa tiene similitud con el plato de frijoles de cocción lenta que es la comida principal en el almuerzo de Shabat de judíos tradicionales, llamado "Cholent", de cocción lenta del francés, o shul-end, al final del rezo, del alemán, y bien conocida en el mundo sefaradí y en Israel como “Hamim” o recalentado en Hebreo. Básicamente, está compuesto de frijoles, donde el afín no se detiene allí ya que frijoles es traducido a “judías” en español.


Algunos pueblos coloniales de Antioquia tienen nombres bíblicos como Belén y Jericó. Las iglesias de las aldeas, incluída la capilla colonial de Bello, apuntan hacia el este, es decir, a Jerusalem, al igual que todas las sinagogas en occidente y estas, a veces, separan a los hombres de las mujeres, tal como hacen las sinagogas ortodoxas.

Las marranadas, al estilo de la Inquisición, el ritual de sacrificio público de cerdos con machete después de mostrar "juicios" en los que los animales fueron declarados culpables de cualquier cantidad de pecados humanos, continúan celebrándose alrededor de Navidad en Medellín, a pesar de haber sido ilegalizados recientemente. Son similares a las ceremonias llevadas a cabo antes del día de la expiación, Yom Kippur, en la ceremonia llamada Kaparot.


Los paisas se refieren a sí mismos como una nación y una raza, a pesar de que solo tienen un acento y una próspera geografía para distinguirse de otros colombianos, quienes igualmente son descendientes de europeos, africanos y nativos americanos y todos los grupos de raza mixta. Aun así, los paisas se consideran diferentes y prefieren casarse entre ellos.

Y en Antioquia, a diferencia de otras partes de Colombia, las casonas tienen baños de lavado semejantes a la Mikve, usados para la purificación ritual por judíos observantes. En algunas casas, las estatuas de la virgen María se colocan a la derecha de la entrada de las casas, y los lugareños la acarician con la mano al entrar y salir. Se dice incluso que dentro de las vírgenes, los cripto-judíos escondían un pergamino con el nombre de Dios, del mandamiento de colocar la mezuzá, (Deuteronomio 6:4–9) razón de la posición en la puerta y el gesto al entrar y salir.


Los paisas se refieren a sí mismos como una nación y una raza, a pesar de que solo tienen un acento y una próspera geografía para distinguirse de otros colombianos, quienes igualmente son descendientes de europeos, africanos y nativos americanos y todos los grupos de raza mixta. Aun así, los paisas se consideran diferentes y prefieren casarse entre ellos.


Juan Forero, periodista del Washington Post, me contactó en el 2012. Me dijo que estaba escribiendo un artículo sobre los orígenes judíos de los antioqueños, que parece más que un mito, y quería tener más información. Mencionó que también tiene datos científicos interesantes de coincidencias de ADN que trazan el vínculo entre estos retornados y sus antepasados ​​de hace 500 años. Me entró curiosidad y encontré en la revista Tablet un artículo sobre las pruebas de ADN, y luego la pregunta ¿Qué tan judíos son los antioqueños? Valga la pena mencionar aquí que hay intentos por parte del rabinato de formalizar esta forma de demostrar la pertenencia al judaísmo de ciertos grupos en Israel que ha creado gran controversia.


Una cosa son los estudios sobre el tema de los marranos o cripto-judíos. Veamos: Benzion Netanyahu en, “Los orígenes de la inquisición en la España del siglo XV” pregunta: "¿Qué tan judíos eran los marranos?" y explica: “Los conversos no eran judíos en secreto, sino cristianos reales, asimilados durante varias generaciones. En cambio, eran nuevos cristianos cuyo éxito en la vida pública amenazaba el viejo orden, que inventó la noción de "pureza de sangre". Lo que originó eso, dice Netanyahu, fue el racismo contra los judíos, en otras palabras, los Marranos, del hebreo “mar-anus” o “el que renuncia”. Un s