Del Judaísmo al Jasidismo (o la santificación de la insensatez)



Por el rabino Daniel Shmuels

Resulta extraño como el imaginario social tiene un efecto eterno con el concepto de santidad dentro del judaísmo; sobre todo, en aquellos judíos que no son observantes. Me llama mucho más la atención el que este tipo de judíos, cuando van a llevar a cabo una conversión por matrimonio, pregunten si tal o cual conversión va a ser aceptada por el rabino Jasídico de la ciudad o por su respectivo hijo mayor en otra. ¿El rabino jasídico? Y, ¿es que acaso el resto del judaísmo ortodoxo está pintado en la pared?


decir que el jasidismo es el judaísmo auténtico y verdadero tal cual era observado hace miles de años es la afirmación más absurda que jamás haya escuchado,

Al parecer; el sombrero, la barba, el capote, el gartel, los peyot y quién sabe cuántas más adiciones jitzoniut son necesarias para que un rabino o un judío ortodoxo observante lleguen al nivel de “santidad popular” que el judío laico pide a gritos. Paradójicamente, si ese judío laico no se enlista en la “versión auténtica” del judaísmo que el Jasidismo propone, en sus múltiples versiones, entonces resulta ser un judío de quinta que posiblemente puede ser un buen donante económico ...y eso, si es que lo aceptan como judío.


El problema del imaginario social judío con su respectiva sed por líderes “santos” es un asunto que merece un análisis por sí mismo; empero, lo importante a subrayar en este caso es que ese imaginario es el que le ha dado el estatus de sagrado y verdadero a ese Jasidismo que propone ser la “versión auténtica” del judaísmo; el resto, el resto es un judaísmo rebajado con agua que no le llega ni a los tobillos.


Entonces; ¿de cuál jasidismo estamos hablando? La respuesta: De todo el Jasidismo existente desde su aparición hasta nuestros días, de todas y cada una de las sectas jasídicas que existen en el mundo. Obvio, la más conocida, debido a su labor y esfuerzo en convertir a los judíos laicos en nuevos adeptos de este judaísmo auténtico, es la secta de Jabad Lubavitch. Pero son todas ellas las que proclaman a los cuatro vientos que el jasidismo es el verdadero judaísmo, el judaísmo auténtico como nuestro padre Avraham y Moshé Rabeinu, entre otros, lo vivieron.


De cualquier forma, decir que el jasidismo es el judaísmo auténtico y verdadero tal cual era observado hace miles de años es la afirmación más absurda que jamás haya escuchado, y esto es algo que dentro del formato de alienación jasídico es necesario repetir para los nuevos o futuros adeptos, esto es algo sobre lo cual se nos insiste como estudiantes en la yeshivá para obtener más adeptos y más congregantes en un futuro.


Partamos del punto que el jasidismo surgió a inicios del siglo XVIII, miles de años después de Avraham Avinu. Su creador, el Baal Shem Tov, un místico que alteró de manera radical tanto la práctica como la teología del judaísmo en su totalidad y quién falleció en 1760, más no hace miles de años; digo, como para atreverse a decir que él sí sabía cómo era ese judaísmo auténtico. Fue debido a dicho cambio en la práctica, teología e introducción de una nueva hermenéutica interpretativa de la Ley, que se inició una guerra religiosa entre el judaísmo normativo, los judíos ortodoxos de la época conocidos como mitnagdim, y los nacientes jasídicos.


Todo esto nos evidencia que en principio fueron estos grupos emergentes jasídicos quienes llevaron el título de reformistas en su época. Y no es para menos, el mundo Jasídico tiene su propio Shulján Aruj, su propio Sefer HaMinjaguim, su propio calendario en donde hace poco se celebró Rosh HaShaná Jasidut, el Año Nuevo del jasidismo. Fechas donde se dice Halel y otras plegarias en los días de yortzait de sus respectivos rebbes, festividades que son ajenas al judaísmo per sé pero que el judío ignorante asume como tradicionales cuando se sumerge en este nuevo formato de judaísmo.


De judaísmo auténtico nadie puede hablar hoy en día porque ninguno de los presentes estuvo en ninguna de las épocas de nuestros patriarcas o de Moshé Rabeinu o de los escultores del judaísmo actual conocidos como los sabios del Talmud; quienes por cierto, cambiaron por completo el judaísmo de la Torá Shebijtav a una Torá compartida con la Shebealpé.


De hecho, el mismísimo Talmud, en la Masejta de Menajot 29b, nos relata que Dios le mostró a Moshé Rabeinu, en Har Sinaí, una visión de rabi Akiva enseñándoles Torá a sus estudiantes. Nos enseña el Talmud que Moisés se atormentó porque no reconocía el judaísmo que se estaba enseñando y no podía seguir la lección; en este punto, uno de los estudiantes le pregunta a rabi Akiva, ¿cuál es la fuente de esa ley? A lo que rabi Akiva responde, la Ley que fue entregada a Moisés en Sinaí. Es sólo en ese momento que Moisés se siente aliviado. Esta historia talmúdica sirve varios propósitos, por un lado demuestra que la Torá Oral está basada en el Talmud y por otro que el judaísmo del siglo primero de rabi Akiva era totalmente diferente al de Moisés, quien técnicamente recibió la Torá directamente de Dios 1,300 años antes.


Entonces, ¿de qué judaísmo auténtico está hablando el jasidismo? Resulta más que paradójico que de ser un grupo judío reformista, que cambió el concepto de judaísmo normativo, haya pasado a ser el emblema del judaísmo ortodoxo hasta el punto donde estamos hablando del jasidismo como si se tratara de judaísmo. El jasidismo es la victoria de un grupo de izquierda, menos preciado por introducir emoción y alegría a su versión del judaísmo, que llegó a las grandes ligas para convertirse en el paradigma del judaísmo ortodoxo de extrema derecha reclamando la autenticidad absoluta del judaísmo verdadero y original bajo sus alas. Para ellos, Yidishkeit es jasidishkeit, frumkeit es jasidishkeit y como dice la canción, lo demás es loma.


No en vano le preguntaron a un rabino israelí, en la década pasada, ¿cuál era la religión más parecida al judaísmo? Su respuesta fue tanto cómica como nefasta: Jabad Lubavitch. Al paso que vamos creo que la pregunta va a ser, ¿cuál es la religión más parecida al jasidismo? Pero a pesar de todo esto, a pesar que estamos en una zona gris donde el judaísmo ortodoxo se está disolviendo en el jasidismo y sólo son reconocidos como ortodoxos verdaderos los emisarios jasídicos, creo que el judaísmo como institución va a prevalecer por varios motivos.


El primero radica en el imperio haredí que no sólo tiene miembros jasídicos sino los descendientes directos de los mitnagdim que no dejan de ver a los jasídicos como bichos raros, a pesar de los lazos fraternales de amor que los une por estos días. Aparte de ello, los excesos y sin sentidos a los que se entregan las sectas jasídicas desde su inicio hasta nuestros días. Literalmente, el anti-sionismo racista y segregacionista que algunas de ellas promocionan; el cual, le queda en pañales a los neo-nazis. Recordemos que no sólo se trata de Satmer o Lev Tahor, pues los dos Rebbes antes del último de Jabad Lubavitch eran absolutamente anti-sionistas con un toque bien profundo de racismo, segregacionismo y misoginismo.


Además, el aspecto limítrofe con la idolatría, la aserción anti-judía contra los Trece Principios de Fe del Rambam al proponer que su respectivo Rebbe es el verdadero, real y único mesías de Israel pero que no cumple con ningún requisito Halájico para serlo. El abuso infantil y la pedofilia que han llevado a más de una secta jasídica a ser expulsada de más de cuatro países. Sí, esas son la atrocidades del jasidismo que los judíos laicos no quieren ver porque necesitan santificar la insensatez de su falta de observancia y estudio.


¿Judaísmo auténtico? Para mí nada de eso es el judaísmo auténtico. Una de las fortalezas de nuestro judaísmo es que nunca hemos sido una institución monolítica por más que estos grupos radicales lo hayan intentado convertir en tal a través de nuestra historia. El ejemplo más claro es la Halajá que oscila entre un abanico de opiniones estrictas e indulgentes. Un ejemplo más grande aún es que el judaísmo en su realidad actual está conformado por varias corrientes que se autodenominan judías y no son exclusivamente ortodoxas.


De hecho, no existe un judaísmo auténtico porque todas las corrientes actuales son una sub-version de un judaísmo originario y para los seguidores de cada una de esas corrientes, su judaísmo es el auténtico; entonces, no existe un judaísmo auténtico único como lo promueve el Jasidismo. Damas y caballeros, hay muchos judaísmos auténticos, ese es nuestro judaísmo. !Un Eitz Jaim, un árbol de vida! Un árbol que se adapta a los cambios frente a los cuales está expuesto por su naturaleza y que de su tronco salen diferentes ramas que lo conforman. Lo lamento por aquellos que santifican a los jasídicos como si fueran la encarnación misma de Dios en la tierra pero el jasidismo no es el único judaísmo verdadero.




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