¡La Fuga!

Por David A. Rosenthal


“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.
-William Shakespeare.

Fugarse quiere decir según la RAE: Salir o alejarse, generalmente deprisa o sin ser notado, de algún encierro, persecución, peligro, opresión o situación indeseable. Dentro del tipo de fugas que existen, está la fuga de capitales y la fuga de cerebros, lo que en general significa un detrimento, es decir, un daño moral o material en contra de los intereses de alguien o algo, en este caso, el de la sociedad.


Un gobierno hostil a los intereses de los ciudadanos más educados y especializados en su saber particular puede causar fácilmente una “fuga de cerebros”, a su vez, un gobierno hostil a los intereses de los grupos industriales y comerciales causaría una “fuga de capitales”.


En Colombia no se puede menoscabar lo que se ha construido a lo largo de la historia de esta nación, como aseveró el presidente Iván Duque, “Colombia es próspera en Latinoamérica y tiene una democracia estable e instituciones muy fuertes, en el que las libertades no dependen de quién sea el presidente”.


Sin embargo, no es azar ni casualidad que Colombia sea el país que encabeza las búsquedas de propiedades en Miami. Pues bien, en mayo, Colombia registró la mayor cantidad de búsquedas globales en la web de casas en Miami, con base en el informe de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Miami. Es decir, desde la primera vuelta de las elecciones presidenciales, los colombianos (y también seguramente algunos de los venezolanos que se fugaron hacia Colombia), al ver el panorama político que terminó dándoles la razón con el triunfo del candidato de la izquierda, empezaron el plan de fuga.


Impuestos a los patrimonios y los dividendos, junto con la nueva reforma tributaria y la hoy ya gran alza del dólar que quizá esté relacionada con una fuga de capitales que eventualmente comenzó ipso facto.


La advertida persecución a los grandes capitales, medios y pequeños, asimismo las nuevas grabaciones fiscales anunciadas para el ciudadano general, terminan por convertir a un país devastado económicamente por el déficit económico que diversos sectores poseen desde antes de entrada la pandemia de la Covid-19 que terminó por agravar la situación, en un país muy poco atractivo para construir, invertir, trabajar e incluso habitar. De hecho, quienes “querían hacer país” o inclusive ya lo habían hecho, ahora se lo replantean y ven en la cercana Miami y otros destinos tan cercanos como Panamá o algo más lejanos como España, una nueva oportunidad.


Demóstenes, uno de los políticos y oradores más relevantes de la historia dijo: “Cuando una batalla está perdida, sólo los que han huido pueden combatir en otra”. Y, tal vez, esta tan añeja frase pueda explicar la situación de quienes deciden mover sus capitales, conocimientos, historias y sueños a otros horizontes.


El maestro catalán Joan Manuel Serrat en su canción de “Pueblo Blanco” compuso estas bellas letras: “Escapad gente tierna que esta tierra está enferma, y no esperes mañana lo que no te dio ayer, que no hay nada que hacer. Toma tu mula, tu hembra y tu arreo y sigue el camino del pueblo hebreo y busca otra luna, tal vez mañana sonría la fortuna y si te toca llorar es mejor frente al mar”.





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